Para prevenir la demencia y gozar de una mejor salud mental es fundamental dejar de lado el estrés y las preocupaciones, además de estimular nuestro cerebro a diario de diferentes formas

El impacto de la demencia en la población crecerá en las próximas décadas.

Con este dato no pretendemos ser fatalistas. Hablamos de una realidad de la que debemos ser conscientes y estar sensibilizados al respecto. Puede explicarse de una forma muy sencilla.

La esperanza de vida es cada vez mayor. Ello implica que vamos a tener una población anciana donde el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer u otro tipo de demencias asociadas es casi inevitable.

Así, nos encontramos ante un tipo de realidad que hasta hace unas décadas no era tan habitual.

Es necesario tomar medidas de manera conjunta. Las instituciones médicas y científicas deben desarrollar nuevos tratamientos así como mecanismos de detección precoz.

A su vez, los organismos sociales están obligados a poner en marcha adecuadas medidas de atención para estos pacientes, con las cuales, garantizarles una vida digna y en adecuadas condiciones.

Por nuestra parte, y a nivel individual, también tenemos una responsabilidad clara: cuidarnos y poner en marcha estrategias que pueden disminuir en una probabilidad destacable el riesgo de desarrollar una demencia el día de mañana.

Vale la pena tenerlo en cuenta. Aunque no evitemos el riesgo al 100%, sí controlaremos un porcentaje importante, ese que depende exclusivamente, de nuestros hábitos de vida.

 1.- Estimulación mental: no, no basta con hacer sudoku

amigos-camping

La estimulación cerebral es esencial en la prevención del deterioro cognitivo.

Hablamos de esa capacidad maravillosa de nuestro cerebro que es la neuroplasticidad y que nos permite seguir creando conexiones y construyendo nuevo tejido neuronal.

Ahora bien, por mucho que creamos que algo así se consigue solo resolviendo crucigramas o resolviendo sudokus, nos equivocamos.

Para prevenir demencias necesitamos potenciar nuestra interacción social, necesitamos comunicación, retos, nuevos aprendizajes, ampliar perspectivas, reír, discutir y dejarnos inspirar por las personas que nos rodean.

El cerebro se ilumina con los nuevos aprendizajes (y cuanto más complejos sean, mejor). Algo como aprender a tocar un instrumento pasados los 60 es un incentivo maravilloso para nuestra salud cognitiva.

2. Los ácidos grasos omega 3

Aceite de pescado

El aceite de pescado es uno de los mejores alimentos para nuestro cerebro, así como las nueces, los aguacates o cualquier otro tipo de alimento rico en ácidos grasos omega 3.

Este tipo de elemento natural mejora la función cognitiva, cuida de nuestro corazón y previene la neurodegeneración asociada a la edad.

Nunca está de más hacer un cambio en nuestra dieta e introducir estos alimentos o suplementos vitamínicos donde el omega 3 esté presente.

3.-La relación entre las aspirinas y la salud cerebral

Algunos estudios observacionales así como artículos como el publicado en el diario británico “Telegraph“, nos indican que el consumo a largo plazo de la aspirina se asocia con un menor riesgo de enfermedad de Alzheimer.

La aspirina, tomada en cantidades pequeñas y a partir de cierta edad, protege a las células del cerebro.

El ácido acetilsalicílico (AAS) reduce la inflamación muscular y de las articulaciones y, además, previene la degeneración cerebral y la muerte de las neuronas.

La aspirina fluidifica la sangre, y por lo tanto, nos ayuda a prevenir tanto ataques cardíacos como accidentes cerebrovasculares.

No se trata ni mucho menos de empezar a tomar por nuestra cuenta una aspirina cada día.

Serán nuestros médicos neurólogos quienes valoren nuestras características personales y nuestro nivel de riesgo para decidir la conveniencia o no de prescribir la administración de una pequeña aspirina al día.

4.- El ejercicio y la dieta mediterránea

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La buena dieta, además de incluir ácidos grasos omega 3, debe ser rica en fibra, en fruta y verdura fresca, carnes magras y en frutos secos.

 

Asimismo, algo tan sencillo como tomar cada día una vaso pequeño de vino tinto cuida de nuestra salud cardíaca y cerebral.

La dieta mediterránea es por excelencia el mejor referente alimenticio que podemos aplicar en nuestra vida.

El aceite de oliva, el arroz y el dejar a un lado los alimentos procesados para consumir los de temporada y los más naturales posible supone conseguir todo un torrente de minerales, vitaminas y antioxidantes maravillosos para nuestra salud.

Asimismo, recuerda: para cuidar al máximo de nuestra calidad de vida y prevenir demencias, el ejercicio físico es imprescindible.

Di sí a mantenerte activo cada día, sí a caminar, a nadar, a bailar, a pasear en bici, a subir escalones y a optar siempre por un paseo antes que por una tarde entera viendo la televisión.

5.- Si quieres prevenir la demencia, cuida de tu corazón

 

A lo largo del artículo hemos hecho hincapié en todas esas dimensiones que nos ayudan a cuidar del cerebro, a facilidad su conectividad neuronal, su agilidad y a conseguir esos nutrientes que previenen la degeneración asociada al paso del tiempo.

 

Ahora bien, hay un factor que no podemos descuidar: si no cuidamos del corazón el cerebro, poco a poco, también perderá fortaleza, salud, resistencia…

 

De ahí que sea fundamental atender los siguientes indicadores:

 

Controla tus niveles de colesterol.

Atiende tu nivel de azúcar.

Cuida tu tensión arterial.

Evita el sobrepeso.

Por último, y no menos importante, es esencial también que gestionemos ese mundo emocional que, en ocasiones, tantos problemas nos ocasiona.

 

El estrés y la ansiedad son grandes enemigos del cerebro y el corazón.