7 trucos definitivos para motivarte para ir al gimnasio

Como hacer ejercicio no es (sólo) una cuestión de estética, aquí van siete trucos para endulzar la ruptura con el sofá. ¡Sonríe, salta, grita, corre tras tus sueños!

Con antelación

Reconquista la más colegial de las costumbres, recupera la cantinela que entonaba tu madre cada vez que llegabas tarde a clase: prepara la ropa el día anterior. Disponla en una silla, extiéndela en el suelo, cuélgala de la lámpara. Mantenla a la vista. Que te vea ella a ti. Que clave sus ojos en tu nuca. Su acechante presencia logrará inyectarte cierta predisposición y clavarte un mínimo sentido de la responsabilidad.

Pero informal

La camiseta de la talla 68 con un Welcome to Puerto Rico serigrafiado en el pecho que rescataste de la maleta de juventud de tu padre no es vintage. Es vieja. Y tiene el cuello tan cerrado que si lo recortaras, se convertiría en un choker.

Es imposible desear salir a sudar frente a 50 desconocidos si tu atuendo deportivo es el propio de una sesión de limpieza dominguera. Sube a tu armario de nivel. Si te ves mona, querrás que alguien más lo aprecie.

Invierte en camisetas con apariencia de crop top de fin de semana. Tus movimientos serán más ligeros, y si un jueves por la noche te surge un irrechazable plan postgimnasio y no cuentas con ropa de recambio, no sentirás que alguien te ha arrastrado hasta la calle cuando aún seguías en pijama.

Orden y limpieza

Orden y limpieza

Da pereza. Es que da pereza. Esta mañana has pasado 10 minutos frotándote la cabeza con champú y ahora no lo vas a estropear. Tienes el pelo fresquísimo, ligerísimo, se mueve con la liviandad de un diente de león. Y no lo vas a ensuciar. Da pereza. Es que da pereza.

 

Así que tenlo en cuenta para la próxima vez. A menos que lo hagas a diario, incluye la frecuencia con la que te lavas el pelo en tu organización gimnástica. Puedes recurrir al champú en seco. Con moderación.

 

Visualización

Si la clase de body pump comienza a las 19.00 y para llegar con un poco de margen tienes que salir de casa a las 18.30, ponte la alarma a las 18.00. Comienza a mentalizarte de que te toca segregar fluidos corporales en compañía de un puñado de extraños con el tiempo suficiente. Céntrate en la sensación de haber conquistado el Everest que llega con la cuestionable ronda de aplausos que cierra la clase.

Respira hondo. Reúne fuerza mental. Calienta con la mente. Tienes una hora.

Poco a poco

Poco a poco

Si preferirías pasar un día de gimnasio observando un cuadro secarse a tener que pedalear sobre una bicicleta clavada al suelo, no lo hagas. Ni mirar pintura húmeda ni montar en bici. Cámbiala por una actividad más suave, como caminar sobre la cinta o una sesión de pilates. Te saldrás con la tuya (eh, ¡el esfuerzo se ha reducido!) sin perder la disciplina.

 

De casa

Activa tu playlist de gimnasio antes de subirte a la elíptica. Escúchala mientras te enfundas en un crop top deportivo y te anudas las zapatillas. Si tu lista está correctamente confeccionada, el cambio humor y las ganas de bailar serán inmediatas.

 

Tan lejos, tan cerca

Penny, de The Big Bang Theory, salía a correr todos los días. Corría hasta encontrar una pastelería. Entonces compraba un dulce y regresaba a casa.

Puedes hacer eso. O puedes, si no fallas ningún día de los establecidos a tu cita de sudor y lycra, rendirte al par de tacones de terciopelo con el que te cruzaste en un escaparate y lleva medio mes ocupando el primer puesto de tu wishlist. O comprarte un par de libros nuevos. O pedir el menú con patatas grandes.

Si el chute de adrenalina y la satisfacción personal no te resulta una recompensa suficientemente golosa, prométete un premio material. Date un par de meses. Algún día lo serán.

 

Fuente y fotografía:  Cosmopolita por Charo Lagares