ACTIVA HOY EL PODER DE LA FÉ Y LA ORACIÓN

Cuando la fé se entiende y se utiliza apropiadamente, tiene resultados de alcance extraordinario.

La fe puede transformar la vida de una persona pasando de actividades diarias sentimentales y corrientes a una sinfonía de gozo y felicidad.La palabra fe proviene del latín fides que significa creer, por lo tanto es la base fundamental para lograr las cosas en nuestra vida, recuerda que cuando tenemos la confianza en que las cosas pueden ser como queremos esto lo que las hace posible.

 

Empecemos por comprender que la Fé es creer, confiar y aceptar la palabra de otro, entendiéndola como honesta y por lo tanto veraz. La fe nos permite creer en cosas que no podemos ver y esperar aquellas que parecen imposibles. En términos bíblicos, según Hebreos, “… es plena certeza de que lo que esperamos ha de llegar. Es el convencimiento absoluto de que hemos de alcanzar lo que ni siquiera vislumbramos”

 

Independientemente de la religión, la fé es un valor esencial en la vida del hombre. Por eso, debemos conectarnos con ella, tener la confianza y certeza de que todo lo que deseamos y pedimos de corazón será concedido para nuestro bien.

 

Lo contrario a la fé es la duda, sentimiento que suele aparecer en nosotros cuando tenemos un deseo que queremos se haga realidad. Es allí cuando comienza a actuar en nosotros la inseguridad, el miedo… pero cuando tenemos fe en Dios, en nosotros mismos y confiamos en lo bueno que el Universo tiene preparado para nosotros, estos sentimientos desaparecen y vives conectado con una energía diferente que te permite desechar todos los pensamientos negativos y por lo tanto, vivir en plenitud y felicidad.

 

La fe hay que ponerla en práctica a diario en nuestras vidas. Las dificultades que se nos presentan suceden o se agrandan en la mayoría de los casos por falta de fe, porque solemos valorar excesivamente las circunstancias del ambiente en que nos movemos. Recuerda que cada experiencia, sea buena o mala, es un motivo de aprendizaje y teniendo fe logramos superarlas y ver con sabiduría lo que quiere enseñaros la vida. Además la fe nos conecta con la humildad personal, que nos permitirá afrontar los obstáculos.

 

Una herramienta para conectar la fé es la Oración y muchas personas desconocen el gran poder que la oración tiene. En estos tiempos cada vez son más los que encuentran en la espiritualidad y la oración un refugio ante las pruebas con las que deben enfrentarse. Son muchísimos los que antes eran indiferentes a las cuestiones del alma y ahora se están volcando al mundo espiritual. En este milenio, es palpable la urgencia interior que las personas sienten por reencontrarse con la Fé, y la oración es un camino perfecto para lograrlo. Como dice el texto bíblico, Dios escucha a quien abre su corazón.

 

La oración es la manera de conectarnos con esa fuente de poder, que dependiendo de la creencia de cada persona, puede ser, rezar un rosario católico, otros utilizan plegarias, mantras… y hay que entender que al elevar una oración, sea cual sea, lo que cambia es la forma, porque cada una en su sistema tiene la misma esencia y es conectar la Divinidad.

 

El acto de orar tiene un doble efecto: nos conecta con nuestra más profunda interioridad y a la vez con las fuerzas superiores, es decir, nos pone en sintonía con lo mejor de nosotros y con lo más sagrado. La persona que reza se convierte en una parte de la totalidad, en una pequeña chispa que contribuye a alimentar el gran fuego del Amor Universal. La oración tiene el poder de transformarnos, nos vuelve más vitales, seguros y capaces de afrontar lo que se nos presente, porque la oración consuela y fortalece.

 

Por eso te recomiendo Orar siempre, cada día por nosotros y por otros. Recuerda que es consolador recurrir a la oración cuando tenemos algún requerimiento, pero también es muy reconfortante agradecer con plenitud y devoción, dar gracias por todo lo que poseemos.

 

Fuente y fotografía: Alfonso León