Alexis Márquez Rodríguez: adiós al maestro de la lengua

El investigador venezolano murió ayer a los 84 años.

Alexis Márquez Rodríguez (Sabaneta, 1931) solía decir que nació en Barinas por accidente. Hijo de un herrero que se hizo una cultura por interés propio, sólo vivió año y medio en la tierra en la que llegó al mundo. Aquel niño nativo de los llanos llegó a ser miembro (y vicepresidente, 2005-2007) de la Academia Venezolana de la Lengua. Ayer el investigador murió a los 84 años tras una vida dedicada al cuidado del idioma.

El currículo de Marquéz Rodríguez podría resumirse así: escritor, abogado, ensayista, columnista, docente universitario. Egresó del Instituto Pedagógico de Caracas como profesor de Castellano y Literatura, fue director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, integrante de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, miembro Correspondiente de Hispanoamérica de la Academia Cubana de la Lengua, presidente de Monte Ávila Editores Latinoamericana (1996-2001) en la época en la que se denunció el plagio de Javier Vidal, estudioso de la vida y obra de Alejo Carpentier, autor más de 30 libros de ensayos e investigación literaria.

 

Antes, el intelectual venezolano encontró su pasión por los libros en la casa de sus padres. Hay que remontarse a la niñez: “Uno de mis grandes maestros fue mi papá, que era un gran lector, con afición literaria. Me despertaba a las 5:00 am para enseñarme a leer. Tendría apenas nueve años cuando ya yo había leído obras de Máximo Gorki”, le contó a María Elena Lavaud en una entrevista.

 

Alexis Márquez Rodríguez fue un catedrático del lenguaje. Prueba de ello está en su colección de libros Con la lengua, en la que recopiló sus artículos que publicó en periódicos durante más dos décadas. “Alexis hizo una gran tarea de educador desde la prensa. Entendió que ese era un vehículo idóneo para formar. Fue un hombre de medios, siempre bajo el mismo símbolo: orientar sobre los deterioros lingüísticos, nunca desde el sentido purista sino como una forma de comprender fenómenos. En esa materia era un maestro absoluto”, dijo Francisco Javier Pérez, presidente de la Academia Venezolana de la Lengua.

 

Reconocimientos no le faltaron: ganó una mención honorífica en el Premio Municipal de Prosa 1966, por Aquellos mundos tersos; una mención de Ensayo en el Premio Municipal de Literatura, por La comunicación impresa; el Premio Nacional de Periodismo (Docencia y Opinión); la Orden Andrés Bello (Venezuela) en Primera clase en 1996, y la Orden Alejo Carpentier (Cuba).

 

La muerte de Márquez Rodríguez deja un vacío irreparable en la literatura venezolana. Publicaciones sobre Miguel Otero Silva, Arturo Uslar Pietri, Mariano Picón Salas, Alberto Arvelo Torrealba, entre otros, destacan en su bibliografía. “Fue un crítico literario súper disciplinado. Dedicó buena parte de su tiempo a la novela nacional. Sus conocimientos del idioma le facilitaron adentrase en la narrativa. Es un pérdida no sólo para el idioma sino para las letras locales”, indicó el escritor Luis Barrera Linares, quien fue uno de sus alumnos en cuarto año de bachillerato en el Liceo Andrés Bello. Alexis Márquez Rodríguez educó a varias generaciones

 

Fuente: El universal