¿Cómo se comunican una persona ciega y una sorda?

Un youtuber ciego y una sorda aclaran esta y otras dudas sobre sus discapacidades

Hay quien se pregunta cómo se comunican una persona ciega y una sorda. Tommy Edison, ciego de nacimiento, responde junto a Rikki Poynter, que perdió gradualmente la audición por razones genéticas. Los dos son youtubers y se han juntado para grabar un vídeo y responder a esta y otras dudas que le plantea la gente que no está familiarizada con sus discapacidades.

Como explica Edison, la respuesta a cómo se comunican depende del grado de pérdida de visión o audición. Él ya nació sin ver. Ella sí oía de pequeña, pero con 12 años ya se la podía considerar sorda. Por el oído derecho no oye nada y en el izquierdo, “si hablamos en porcentajes” -aunque como explica, se mide en decibelios-, estaría más o menos al 50%.

 

Haber nacido con audición -aunque depende de cuánta y de cuándo empezase a perderla- significa que pudo adquirir el lenguaje oral de forma natural. Otros niños que nacen con una pérdida profunda lo aprenden con ayuda. Unos sordos se comunican con lenguaje oral, otros solo con lenguaje de signos, muchos son bilingües y pueden hablar una y otra lengua, y los hay que usan el lenguaje bimodal (lenguaje oral apoyado en signos). Pero ojo, no son sordomudos. Las cuerdas vocales están ahí, perfectas, otra cosa es que se les dé uso o no.

 

Las personas que son solo invidentes, es decir, que no son además sordos, no tienen ninguna dificultad para comunicarse cara a cara. Una persona sorda que hable y lea los labios tampoco tendrá dificultades para hablar con una persona ciega. Si por el contrario solo se comunica con lenguaje de signos, hará falta un intérprete. Por escrito, un invidente puede comunicarse usando el sistema braille y con ayuda de la tecnología, con softwares y aplicaciones que leen la pantalla o transcriben lo que se les dicta. Estos son los distintos métodos que muestra el vídeo:

 

Método 1

Volviendo al vídeo, él explica que como ella tiene restos auditivos, quizás pueda oír algo de lo que dice, pero le pregunta si puede leer los labios. “La verdad es que no. Con el inglés, solo se puede leer entre el 30 y el 40%”, explica ella, que solo es capaz de interpretar sin sonido frases sencillas como “¡Hola! ¿Cómo estás?”. En español es más fácil, pero es importante hablar a la persona de frente, vocalizando -en este enlace hay algunas pautas sencillas-. Poynter cuenta que ella se concentra más en los sonidos, pero al final intenta usar los dos métodos a la vez.

 

Cuando se trata de comunicación audiovisual, para las personas sordas son fundamentales los subtítulos, un tema del que ella habla con frecuencia en su canal.

 

Método 2

Otra forma de comunicarse, cuando el lenguaje principal de la persona sorda es el de signos y no el oral, es a través de un intérprete que hace de traductor. En el vídeo la intérprete es una joven que se llama Andrea, que también tiene un canal de Youtube en el que habla sobre feminismo y espina bífida, una malformación congénita que padece.

 

Método 3

Si no hay un intérprete, se puede recurrir a la lengua de signos apoyada en las manos o las muñecas. Esta es una de las maneras en las que se comunican las personas sordociegas, para quienes las manos son sus ojos y sus oídos.

 

Método 4

“Probablemente la forma más fácil de comunicarse es a través de la tecnología, con un teléfono o un ordenador”, dice Poynter. Ella habla de una aplicación que se llama Make it big, que amplía el tamaño del texto y a la que se le puede dictar frases que después transcribe. Si está teniendo una conversación con alguien, el teléfono o el iPad le hace de intérprete y el tamaño ayuda a verlo a distancia. Para él es fundamental VoiceOver, del iPhone, que es un lector de pantalla. También se le puede dictar, de forma que él puede decir un mensaje para ella, la aplicación lo escribe, ella puede contestar escribiendo y VoiceOver le leerá a él su respuesta.

 

Cuando la gente se equivoca de discapacidad

En otro vídeo en el que participan los dos abordan con humor otro tema que tienen en común: cuando la gente se equivoca de discapacidad o las mezcla.

 

Edison no puede ver, pero hay gente que cree que tampoco puede oír y le grita al hablarle. “Siempre me hace gracia. En el cine, por ejemplo, a veces me pasan un iPad para los subtítulos, y tengo que decirles, ‘no, no, no, necesito el otro, el de los audios descriptivos, porque los subtítulos no me sirven para nada'”.

 

En el aeropuerto, cuenta también, el personal suele querer darle una silla de ruedas. “No, pero si estoy de pie, mis piernas funcionan perfectamente”, contesta él, pero insisten en la silla de ruedas. “Esto me vuelve un poco loco”, reconoce, pero luego les explica cómo pueden guiarle a través del aeropuerto y la cosa suele acabar bien.

 

Le ocurre también que en los restaurantes no se dirigen a él. Le preguntan a su acompañante qué quiere pedir él, sin hablarle directamente. Edison se lo toma con humor y se ríe mientras lo cuenta.

 

Poynter cuentra otra anécdota recurrente que le ocurre a personas sordas en restaurantes. Los camareros se ponen nerviosos y les dan el menú en braille. “Hay personas sordociegas, pero en el resto de casos, no funciona así”, explica.

 

Lo de la silla de ruedas también le ha pasado a ella. “No señor, mis oídos no funcionan muy bien, pero mis piernas y mis pies son los que me han traído aquí”, contestó cuando le pasó.

También le ocurre, pero esto tiene que ver con el inglés (y quizás también el autocorrector, apunta ella), que confunden ser sorda (deaf) con estar muerta (dead).

 

Los dos dicen que están encantados de aclarar dudas que les plantean, aunque depende del día que tengan y de la pregunta en cuestión. “Pensadlas un segundo antes de hacerlas”, piden. Sus respectivos canales en YouTube responden ya a muchas de ellas.

Fuente y fotografía: Vernes, El País