COMO SOBREVIVIR A UNA SEPARACIÓN por Yei Love

Cada día se separan muchas parejas, que un día pensaron que su amor era para siempre. Todo divorcio es doloroso. Sean cuales sean los motivos, te estás separando de una persona que alguna vez ha tenido una importancia vital para ti, por lo que es difícil superar una situación como esta.

Las separaciones en las parejas no solo son cada vez más frecuente, sino también una gran fuente de estrés y depresión porque en cierta forma se está haciendo un cambio brusco en el modo de vida que exige cambios y adaptación a nuevas circunstancias. Entre las causas de ruptura más habituales se encuentran las dificultades de comunicación, los cambios en el estilo de vida y valores de la pareja, la falta de amor, la infidelidad o el enamorarse de otra persona.

 

Al principio, uno o los dos miembros de la pareja pueden sufrir sentimientos muy intensos como sensación de abandono, rechazo, cólera o negación de la realidad. La ruptura de una relación es traumática cuando uno de los dos se siente muy apegado al otro o sus sentimientos son ambiguos, como querer separarse y al mismo tiempo aferrarse.

 

Sin embargo, la ruptura se convierte en un alivio cuando ambas partes tienen claro que será para bien, y sobre todo si la relación ya no aportaba felicidad, existen abusos, adicciones, etc.

En las primeras fases, la comunicación puede ser muy difícil e incluso imposible sin ayuda psicológica. Cuando una pareja entra en un círculo vicioso de discusiones y desamor, es muy frecuente que los papeles se repartan: ellas tienden a la crítica y al desprecio, y ellos se defienden y se amurallan emocionalmente.

 

No significa que unos sufran más que otros, o que se pueda generalizar por sexos. Simplemente, que a menudo ocurre de esta manera porque las mujeres se implican más en la relación, y se sienten heridas y traicionadas, mientras que ellos están menos acostumbrados a reconocer y verbalizar sus sentimientos. Con el tiempo, los sentimientos se serenan y la ruptura da paso al conocimiento de uno mismo y a la posibilidad de tener una relación más satisfactoria. Sin embargo, es importante ocuparse de mantener una buena autoestima y no dejar que las emociones negativas se enquisten.

 

Es un error creer que una situación dolorosa se supera de una vez y para siempre. Hay muchas circunstancias que pueden reactivar una vieja herida. Por ejemplo, que tu ex se casa de nuevo o enterarte de que va a tener un hijo con su nueva pareja. Esta reacción es normal pero ocultarla o negarla no hace bien, lo mejor es tener un amigo de confianza o familiar con el que se pueda hablar y desahogar.

 

Levantarse de una ruptura amorosa no es soplar y hacer botella, son heridas que deben ir sanando poco a poco. Pero les quiero dar unos cuantos tips que pueden ayudarlos a superar un momento desagradable.

 

-No te compares con los demás. Recuerda que cada situación es diferente y que cada persona es distinta. Por lo tanto, la misma situación, no nos afecta a todos de la misma manera.

 

– Piensa en algo positivo que va a resultar de lo que está sucediendo. Todas las mañanas al despertar y por las noches, antes de dormir, reconoce en voz alta algo positivo de tu vida en estos momentos. No hay que torturase pensando que la vida es un castigo.

 

-Agradecer por tu salud, la de los familiares, tener empleo, etc.

Siempre hay cosas positivas en nuestra vida. Recuerda las palabras de quién dijo: “Yo me quejaba porque no tenía zapatos, hasta que descubrí que otros no tenían pies”.

 

– Busca nuevas actividades y relaciones que sean parte de tu nueva identidad. Un hombre o mujer que tiene la capacidad para construir una nueva vida, en donde puede ser feliz.

 

– No te aísles ni vivas solo esos momentos difíciles. Apóyate en tu familia o amistades, pero elige con cuidado las que tengan la capacidad de escucharte, respetar tus emociones y apoyarte.

 

Apóyate en tu familia o amistades

 

– Si tienes hijos, busca la información adecuada para ayudarlos a vivir un proceso que es doloroso y que puede ser incomprensible para ellos, no importa cuántas veces se los tengas que explicar.

 

– Cuídate. Aliméntate sanamente, haz ejercicio y procura dormir o descansar lo mejor posible.

 

– No te involucres con una nueva pareja hasta que realmente estés recuperado, hayas sanado tus heridas y trabajado tus emociones. Puede ser muy tentador buscar una nueva relación que te haga sentir bien, querido, necesitado y respetado.

 

– Realiza actividades placenteras. Has cosas que en el pasado te hicieron sentir bien, a pesar de que exista tristeza o depresión. Así es más sencillo pasar por este proceso.

 

– Vive tu duelo. Toma conciencia de tus emociones (rabia, culpa, tristeza, soledad, etc.) y permítete sentirlas. La única manera de liberarlas es reconocerlas, aceptar que las estás sintiendo y dejarlas ir.

 

– Aprende a perdonarte. Te permitirá encontrar tu propia paz.

Perdónate a mismo y a tu pareja, debido a que existen muchas cosas que son y no consecuencias de tus actos.

 

– Evita en lo posible, lugares, situaciones o personas que te provoquen recuerdos dolorosos. Si no puedes evitarlo, cuando te encuentres en esa situación piensa: lo pasado ya pasó, es lamentable pero siempre con la seguridad de que vendrán cosas mejores.

 

-No es una situación fácil, yo he pasado por eso pero si es posible superarlo. Muchas personas llegan a buscar ayuda psicológica con especialistas porque no encuentran salir solos de la depresión, pero en todo caso siempre tiene que existir la disposición propia de superar la ruptura amorosa.

 

En esos momentos uno puede que se deje llevar por la tristeza y desesperación y cometer errores como tratar de influenciar a los niños hablándoles de la separación de sus padres con las palabras menos adecuadas, buscar rápidamente otra pareja sin haber sanado heridas ni estar 100% preparados para otra relación o después de divorciados creernos que cambiar el estilo de viva es caer en el libertinaje sin ningún tipo de precaución y madurez.

 

 

Date el tiempo que necesites para recuperarte. Para recuperarnos bien de un divorcio necesitamos, aproximadamente, entre 18 meses y 3 o 4 años. No te forces, pero no permitas que el dolor o la compasión te mantengan atrapado en el mismo lugar. El progreso puede ser lento, con avances y retrocesos, pero constante.  No importa el tamaño de los pasos que des, sobre todo en un principio, siempre y cuando te mantengas en movimiento, pero hacia la meta adecuada: tú recuperación.

 

Fuente y fotografía: Yei Love / http://elmundosegunyeilove.blogspot.com/