Curiosos rasgos que definen a la personalidad fuerte.

Los individuos de personalidad fuerte no son fríos ni insensibles. Solo han aprendido a darle a cada asunto la importancia que merece para que no les afecte de forma negativa y a menudo, las personalidad fuerte puede causar cierta tirantez o incomodidad. sigue leyendo y enterate de estos particulares rasgos.

Hay quien ve en este perfil a alguien incapaz de ceder ante ciertas cosas, alguien que, en ocasiones, se muestra egoísta o que solo mira –en apariencia– por sus intereses y que no acepta visiones, propuestas o sugerencias ajenas.

 

Nada más lejos de la realidad.

 

Es cierto que en materia de personalidad siempre hay muchos matices a la hora de etiquetar a alguien como “puramente” introvertido, extrovertido, dependiente, independiente, intuitivo, etc.

 

No obstante, cuando hablamos de la personalidad fuerte, hay algo detrás que debemos comprender.

 

En psicología se conoce a este tipo de perfil como “personalidad resistente”.

 

Dentro de ella uno puede ser introvertido o extrovertido, pero lo que le caracteriza, por encima de todo, es la capacidad de mantenerse a flote en medio de la adversidad.

 

A continuación te explicamos 5 rasgos con los que, sin duda, entenderemos mucho más a este tipo de personas con las que, tal vez, te identifiques de inmediato.

 

  1. A la personalidad fuerte no le gustan las excusas

 

La personalidad fuerte tiene un rodaje vital muy concreto: ha aprendido de sus errores y de sus aciertos y actúa en conciencia, con humildad pero con determinación.

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Ello explica que no le agraden en absoluto ni las medias verdades ni las medias mentiras, aún menos las excusas o las personas que no hacen más que procrastinar.

Para la personalidad fuerte estos actos le hacen perder el tiempo, son obstáculos, son modos de ralentizar propósitos y objetivos.

En su mundo, en su forma de ver las cosas, lo que debe hacerse debe hacerse cuando toca. Lo que uno se pone como meta en el horizonte es un motivador por el que luchar…

 

Así, quien llena su día a día de excusas y falsas razones es algo que se ve con mucha incomodidad.

 

  1. Son cuidadosos a la hora de permitir qué personas forman parte de su vida

Si hay algo que define a la personalidad fuerte es su capacidad de control para hallar sus motivaciones intrínsecas.

Sabe lo que quiere y lo que no quiere. Ese aprendizaje le ha llegado porque, en algún momento del pasado, alguien le falló, se desilusionó o fue traicionado.

No obstante, lejos de encerrarse en sí mismo o de mostrarse frío o desconfiado, se muestra abierto a los demás, pero no duda en aplicar un filtro psicológico muy adecuado.

 

No dejará entrar a su vida a quienes le incomoden ni a quienes turben su paz interna.

 

  1. No le gustan las personas insensibles, egoístas o pretenciosas

La persona con un perfil fuerte y resistente, más allá de lo que muchos crean, es sensible y muy humilde.

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Lo es porque valora las cosas importantes, esas que no le hacen perder el tiempo y que le confieren bienestar: las buenas amistades, las personas que son luz y no tormenta, las parejas afectivas con las que reír, tener un compromiso enriquecedor…

Todo ello hace que no tolere demasiado a quien actúa de forma egoísta, a quien no sabe valorar las cosas más simples de la vida, esas que no valen dinero y con las que todos ganamos al convivir en respeto y felicidad.

 

  1. Han aprendido del miedo, han aprendido de la adversidad

Uno de los rasgos que perfilan a las personas fuertes es una clara resiliencia psicológica. Como ya sabemos, pocas palabras están tan de actualidad en el campo del crecimiento personal como la resiliencia.

Heridas resiliencia

Es la capacidad por la cual uno logra sobreponerse a la adversidad y al dolor emocional. No solo eso, sino que, además, se aprende de estas vivencias, de estos hechos.

Así, la personalidad fuerte ha sido capaz de aprender del miedo, de cruzar esa frontera para conseguir sus objetivos.

Además, todo ese aprendizaje vital le confiere mayores herramientas psicológicas para avanzar sin temores siendo receptiva a lo que la vida quiere traerle pero sabiendo muy bien “qué no está dispuesta a aceptar”.

 

  1. No necesitan gustar a todo el mundo

Lo señalábamos al inicio. La personalidad fuerte no agrada a todos porque no es entendida, porque no saben que tras esa determinación hay un corazón sensible que ha aprendido de la vida, que sabe lo quiere, que no está para perder el tiempo.

Mujer mirando nube entre sus manos

Poco a poco, y a lo largo de su ciclo vital, ha aprendido que pocas cosas ocasionan tanta frustración y sufrimiento como querer complacer a todo el mundo, como buscar ser aceptado por todas aquellas personas que uno conoce.

No es útil, no es lógico y es poco saludable.

Así, la personalidad resistente aplica ese enfoque con el cual no preocuparse en absoluto de si alguien no lo acepta por como es.

Sabe que quienes estén a su lado son los que de verdad valen la pena, los que sí merecen llevar de la mano en ese sendero vital donde solo hay que rodearse de personas que nos aportan, que nos ven por dentro con autenticidad.

 

Para concluir, estamos seguros de que más de uno se habrá visto reflejado en estas características.

 

Tal vez, todos nosotros hayamos aprendido a ser fuertes a nuestra manera, o estemos a punto de hacerlo, a punto de desarrollar una personalidad resistente.

 

 

Fuente y fotografía: Mejor con salud