Dory salvó la carrera de Ellen DeGeneres

La comediante revela todo lo positivo que ha traído ser un personaje animado de Pixar

Después de tres días consecutivos de estar hablando con la prensa sobre el estreno de “Finding Dory”, secuela de “Finding Nemo” que demoró trece años en llegar a la pantalla grande, Ellen DeGeneres  sale de un cuarto de un lujoso hotel en Beverly Hills y se lanza al piso fingiendo estar completamente agotada y celebrando que sus responsabilidades de promover el filme han terminado.

“Ya se dieron cuenta, tengo más facilidad para el melodrama que para la comedia” bromeó DeGeneres. “El problema no es el maratón de entrevistas. A eso yo estoy más o menos acostumbrada” insistió la comediante que durante la última década ha sido la anfitriona de un exitoso “talk show” que lleva su nombre.

“Supongo que es que no estoy acostumbrada a estar en un espacio tan pequeño. De ahora en adelante nuestro estudio se va a sentir gigantesco”, afirmó con una sonrisa.  “Fuera de eso no tengo nada de qué quejarme. Todo lo relacionado a Dory siempre ha sido una bendición”.

 

Durante un aparte breve con El Nuevo Día, la artista que ha hecho de todo en el mundo del espectáculo: desde comedia “stand up”, protagonizar su propia serie “sitcom” hasta ser anfitriona de los premios Oscar, Emmy y Grammy,  habla sobre todo lo positivo que ha traído ser un personaje animado de Pixar y por qué le debe la segunda parte de su carrera a Dory.

 

Llevabas años pidiendo que se hiciera una secuela. ¿Cuál fue tu reacción a la jornada que Andrew Stanton creo para Dory en esta ocasión?

 

ED- No puedo negar que yo monté una campaña bien fuerte para una secuela. Pero quiero que quede claro que yo lo que estaba pidiendo era una secuela para “Finding Nemo”, para volver a interpretar a Dory. Pero jamás pensé que Andrew iba a escribir una película que la colocara a ella como el personaje principal. Así que eso me emocionó muchísimo y luego me dio mucho terror porque tenía miedo de que en todo el tiempo que ha pasado mi voz hubiera cambiado y no pudiera sonar como ella.

Andrew Stanton dice que él no tiene que dirigirte porque tú tienes la bondad y la inocencia de este personaje.

 

ED- También quiero que quede claro que yo no le he pagado a Andrew para que diga eso (se ríe) Pero gracias a Dios que él piensa eso porque a él le debo la segunda parte de mi carrera. La primera vez que él me ofreció el personaje fue en un momento en que casi no estaba trabajando y ser asociada con el éxito que tuvo “Nemo” y este personaje fue lo que abrió las puertas para más trabajo. Y lo otro es que eso es totalmente falso. Claro que él me dirige. Lo que pasa es que no es algo que para él sea difícil. Es un artista brillante y trabaja de formas bien sutiles para lograr capturar una emoción.  Estoy bien agradecida de tener la experiencia de haber sido dirigida por él en dos ocasiones.

 

Una emoción que no es asociada contigo es el mal humor. ¿Existe algo que te irrite con facilidad o que te enoje.

 

ED- Claro, soy humana y tengo días buenos y malos. Pero tampoco diría que es algo que pasa con facilidad. A mí me irritan las injusticias y los que abusan de los demás. Pero en vez de ponerme de mal humor he tratado de darle una plataforma a esas personas que quizás no tienen quien los defiendan y al que tiene todas las de perder. Siento mucha afinidad por ellos y me da mucha alegría ayudarlos lo cual contrarresta el mal humor bien rápido.

Una de las cosas más bonitas de este filme es cómo Dory convierte lo que es una limitación el algo que la ayuda a cumplir con sus objetivos. ¿Resonó contigo esa temática cuando leíste el guión?

 

ED- Sí, definitivamente. El no dejar que nada te defina y el no ver limitaciones. En el caso de Dory ella no las ve porque no se acuerda de ellas y le permite ser completamente inocente. Pero me gustó la forma en el que en este filme trabaja esto con humor y con mucho cariño. Y el que el personaje de Marlin piense “¿qué haría Dory?” en esta situación. Y Dory lo que hace es seguir hacia adelante y no rendirse. Es un mensaje bien hermoso en un filme bien bonito.

Fuente y fotografía:  El Nuevo Día