¿El cine interactivo como el futuro del entretenimiento?

Película: Black Mirror: Bandersnatch Fotografía: ABC

Hace unas semanas se estrenó en Netflix la nueva película “Black Mirror: Bandersnatch”. En ella, se muestra la historia de Stefan, un joven que quiere producir su primer videojuego basado en la historia de un libro: Bandersnatch. Se encuentra rodeado de situaciones difíciles en las que su cordura se verá puesta a prueba, y se cuestionará su propia realidad y la existencia autentica del libre albedrío, el cual parece no tener voz ni voto a lo largo del filme.

Pero lo curioso de esta película es la manera en la que fue hecha. Netflix propuso la idea de hacer de esta una producción interactiva. Esto significa que no solo nos presentará una historia totalmente original, sino que también contará finales múltiples en base a las decisiones que tomará el espectador.

Película: Black Mirror: Bandersnatch Fotografía: Cinemania / El Mundo

A lo largo de toda la cinta se nos presentarán varias opciones (unas cruciales para el transcurso de la historia, y otras menos relevantes como el cereal que el personaje principal desayunará) y en base a nuestras decisiones lograremos presenciar varios de los cinco finales posibles que el director, David Slade, afirmó que podríamos obtener.

Este mecanismo de “elegir nuestra propia historia” para desembocar en varios sucesos ha tenido un papel importante en el mundo de la literatura y en los videojuegos. Títulos como Mass Effect 3, Silent Hill: Shattered Memories o Life is Strange abarcan este sistema de toma de decisiones en el que cada acción nos lleva a vivir una historia diferente, y obras de la serie “Elige tu propia aventura” (serie de libros popular de los 80’s y 90’s) se encargaron de popularizar esta nueva forma de interactividad entre el comprador y el producto. Sin embargo, en el cine también se habían llevado a cabo algunos proyectos de los cuales no se ha hablado mucho.

La primera película que utilizó el recurso interactivo fue Kinoautomat, en 1967, por Radúz Činčera para el Czechoslovak Pavilion en la EXPO de dicho año. Es una comedia negra en la que se satiriza a la democracia y el determinismo. A lo largo de la cinta se presentan nueve momentos clave en los que la audiencia elige entre dos escenas, reproduciéndose la más votada. Sin importar las decisiones, el final de la película siempre será la misma: El apartamento del protagonista en llamas. En inglés, se llama “One Man and His House” y se reproducía en cines que contaban con un sistema para que el público realizaran las votaciones respectivas en cuanto a sus preferencias. Cada butaca contaba con un botón rojo y uno verde, que correspondían a cada una de las selecciones que tomaran. El proyecto fue considerado un éxito, pero debido a la ideología del gobierno comunista no se permitió que el proyecto fuera patentado, haciendo que quedara en el olvido.

Otra producción que se  encargó de emplear este sistema fue “I´m your man”, de 1992.  Este fue un cortometraje de 20 minutos donde los espectadores elegían el curso de la historia gracias a unas palancas montadas en los asientos, con las cuales elegían tres opciones que aparecían en pantalla. Sin embargo, este se puede considerar un fracaso debido a la falta de comercialización, a una mala recepción y la indiferencia del público (los interesados en el tema pueden encontrar esta cinta en DVD).

Teniendo en cuenta la historia de estas dos cintas que no lograron ser tomadas en cuenta de forma importante para la historia del séptimo arte solo nos queda preguntarnos una cosa: ¿estamos entrando en la era del cine interactivo? A diferencia de las veces anteriores en las que se utilizó este recurso, ahora cada persona dispone de un dispositivo con el que interactúa constantemente: una computadora y el internet, y la gran diferencia entre Bandersnatch y las otras producciones es que gracias a Netflix, no le fue necesario al espectador moverse de su sala para disfrutar de esta experiencia. Gracias a la tecnología, millones de personas de todo el mundo pudieron tomar decisiones diversas sobre un protagonista en común, y cada quien pudo vivir su propia experiencia personal con la cinta.

Parece una propuesta interesante, que seguramente Netflix comenzará a usar con más frecuencia. A mi parecer, la clave es una historia interesante que nos genere el interés suficiente para engancharnos y querer tomar las decisiones que nos mostrarán consecuencias inmediatas, y que nos regalen esa pequeña sensación de libertad sobre el destino de los personajes con los que podamos simpatizar. Sin embargo, solo nos queda esperar a ver cuáles son los planes de la famosa plataforma de streaming digital, y ver si la receptividad del público es rentable para los proyectos futuros que pueden aparecer bajo éste medio de interactividad.

 

Labombacha.com/ Angel Fernández