El Laurel, de la clarividencia a la cocina

¿Qué tiene que ver el laurel con el futuro? Actualmente, si se tiene laurel lo único se ve a futuro son un par de pizzas, pero en la Grecia Antigua, el laurel estaba prohibido para todos aquellos que no fuesen las
sacerdotisas del Dios de la medicina y el oráculo, bien conocido como el Dios Apolo.
El laurel es bastante asociado con el futuro y la eternidad, pues su hoja tiene la facultad de permanecer verde hasta en el invierno. El laurel, esa deliciosa especia especializada en darle sabor a las salsas para pastas, tiene un historial divino y esotérico, que tal vez sea digno de conversación.
Las sacerdotisas de Apolo se dedicaban a los dones de la clarividencia que él les otorgaba, en Pito, donde estaba ubicado el famoso santuario conocido como el Oráculo de Delfos, dándole así el nombre a
estas mujeres de «pitonisas».
Estas mujeres sacerdotisas o pitonisas, conocían muy bien las cualidades de esta planta y se dedicaban a lo que se conoció como: Dafnomancia. Dafnomancia viene de Dafne, quien fue una ninfa acosada por el Dios Apolo y que mientras huía de él le pidió a su padre, el Dios del río Peneo, que la ayudase, y este la convirtió en un árbol de laurel.

Templo de apolo, Delfos, oráculo del dios Apolo.
Fotografía: National Geographic

 

La Dafnomancia, por su parte, se define como la práctica de las artes de
la adivinación por medio del uso del laurel.
Las sacerdotisas echaban al fuego ramas de Laurel y si estas emitían sonidos, era porque, por lo que estas mujeres estaban preguntando era cierto, real y correcto. Si estas mismas ramas no producían ningún sonido al arder, lo que estaban queriendo saber era erróneo, dudable y falso.
Luego, consumian la hoja del laurel entera para que quien la masticara, abriera su mente a la clarividencia y rezándole a Apolo, pudiera contestar a todas aquellas interrogantes que para esos tiempos estaban volando en el aire.
Claro esta, que dichas cualidades sólo podían ser explotadas por aquellas que tuvieran la bendición para hacerlo, por lo tanto su uso era exclusivo.

Es increíble como algo tan rutinario y desapercibido puede tener una historia tan profunda y alejada de su actualidad. De como la magia pasa de un lugar (Pito) a otro tan distinto (la cocina). El laurel es un
perfecto ejemplo de eso, y de que siempre existe un pasado.

 

Labombacha.com/ Ariana Gil