El misterio de la vela, por AJ Gil

Había una vez una gran mansión en un pequeño y gris pueblo. Donde se iba a vivir cada adinerada familia que llegaba al lugar.

En aquella vieja casa, existía una mesa; de mantel blanco bordada. En ella descansaba la brillante  luz de una blanca vela.

Vivaz con su fuego naranja, la vela siempre permanecía. Pero, esta peculiar iluminadora de la noche, tenía una característica especial.

Jamás se acababa…

Muchas personas conocieron la famosa luz, todos aquellos alegaban que siempre permanecía encendido el fuego, y la cera jamás se derretía.

Con el pasar de los años, muchas personas supersticiosas creían que estaba conjurada con un maleficio, otras pensaban que el casero simplemente les gastaba una broma. Pero algo si era concreto, nadie era lo suficientemente atrevido como para acercársele. Le tenían miedo…

Pero pasaron décadas.

Y la misteriosa vela permaneció siempre igual.

Hasta un día, en el cual llegó un niño a la casa.

Un niño tan valiente como miles de guerreros.

O simplemente lo suficientemente inocente como para no importarle nada.

El niño se le acerco a la vela. La agarro con sus firmes y despreocupadas manos.

Sus ojos percibieron un orificio y con su determinado pulgar lo presionó.

Y  la luz de la vela desapareció.

El coraje del infante llego a tal nivel, que decidió mirarla más de cerca.

La volteó y miro.

MADE IN CHINA. Decía…

Y así, LaBombacha le da la bienvenida al Halloween..