Felación: Cómo practicarla

 No es fácil conocer el cuerpo del sexo contrario y saber qué prácticas le ponen a mil y, sobretodo, cómo llevarlas a cabo. Sin embargo, una de las más apreciadas por los hombres, es la felación. Cómo hacer una buena felación es una de las preguntas que más se hacen las mujeres en lo tocante al sexo.
 
A algunas personas el sexo oral les desagrada. A lo largo de las experiencias sexuales esta repulsión puede desaparecer o confirmarse. La sexualidad es ante todo un juego de placer compartido y no puede vivirse como una obligación o con disgusto. Por eso, cada uno debe establecer sus necesidades y sus límites.
 
Si quieres darle placer a tu chico con una felación es necesario que tú tengas ganas de hacerlo y no lo percibas como una obligación. Si lo tienes claro, aquí te explicamos todo lo que necesitas saber para hacer una felación.

¿Cómo hacer una felación?
La felación es una práctica sexual muy extendida, aun así, no puede decirse que se trate de un acto sexual banal y estereotipado. Es muy difícil confeccionar un manual de uso, pero algunos consejos pueden evitar muchos inconvenientes.
 
Primero, no hace falta que te introduzcas en la boca todo el pene de tu compañero. No necesariamente será lo más placentero para él y, además, puede provocarte arcadas, muy incompatibles con la práctica sexual.
 
Segundo, sé cuidadosa. Ojo con los dientes, la piel del pene es extremadamente delicada. Puedes sentir la tentación de morder, pero hacerlo está totalmente “prohibido”.
 
Tercero, la técnica que busca simular una penetración vaginal succionando el pene con la boca no es la mejor de las opciones: corres el riesgo de sufrir tortícolis. Recuerda que el sexo oral ofrece posibilidades infinitas. Puedes chupar, lamer, soplar, apretar, besar, utilizar alimentos, etc. Deja fluir la imaginación, favoreciendo el amor, el cuidado y el placer. Seguro que tu chico quedará encantado.
 
Para todas aquellas que quieran hacerse expertas en la práctica de la felación, la literatura aporta multitud de consejos útiles. 
 
Modelo Estimula-el-tronco-del-pene_diaporama_550
El semen y la importancia de la higiene
La felación provoca en el hombre sensaciones intensas capaces de desembocar en un orgasmo. La eyaculación puede tener lugar en la boca de la compañera o fuera. El semen puede tragarse sin temor siempre que el hombre no esté infectado por el virus del sida o por cualquier otra enfermedad de transmisión sexual. En tanto en cuanto no haya una infección real, el esperma es estéril. También puede, por supuesto, escupirse.
 
Hay personas que sienten repulsión por esta práctica. A lo largo de las experiencias el rechazo puede desaparecer o confirmarse. El hecho de que el pene sea también el órgano de excreción de la orina a veces genera repulsión. Mantener una higiene diaria de la zona íntima es fundamental y suficiente para permitir expresar las emociones sin provocar aversión en la pareja. Por otra parte, los olores de las secreciones sexuales, particularmente fuertes, son para algunos una fuente de excitación sexual.
 
 
Felación y enfermedades de transmisión sexual
Esta práctica puede transmitir enfermedades infecciosas, en particular el sida, de modo que se aconseja practicarla con preservativo. El riesgo es bajo y no cuantificable pero se han registrado casos de contaminación.
 
El riesgo aumenta si el esperma se eyacula en la boca y si ésta tiene heridas o inflamaciones.
 
Es importante ponerse el preservativo desde el primer contacto ya que el líquido de las glándulas de Cowper, ubicadas debajo de la próstata, está presente durante la erección y puede estar infectado en caso de sida.
 
Mientras estas practicando la felación:
Acaricia el escroton 
No se trata de lanzarte al pene con avidez. Los momentos previos son tan importantes como el acto en sí. Aboga por los preliminares. Baja poco a poco sin dejar de mirarle, una vez en la zona genital tampoco corras, disfruta besando y acariciando la parte interna de sus muslos, el pubis y la zona de los testículos suavemente. Con la mano izquierda, separa los sacos con el fin de subirlos y hacerlos más accesibles a las caricias y besos. Con la mano derecha, acaricia la piel o escroto. Con la lengua, “piensa en lamer alrededor”, sugiere nuestro experto, alternando suave, más intenso y mojado.

 

Recuerda que para hacer una felación la erección no es imprescindible, de hecho puede ser muy placentero comenzar la estimulación con el pene en reposo o sin haber llegado aún a una erección completa. También es una práctica ideal si existe alguna dificultad con la erección, se recibe mucho placer y no se reduce la ansiedad para lograr un pene 100% erecto.
 
Mima los testículos 
Aunque la felación esté sobre todo centrada en el pene, olvidar todo lo que rodea al falo es un error si quieres hacerlo bien. Si tu boca está ocupada acaricia con tus manos sus testículos. Es una parte con la que hay que tener mucho cuidado. “Junta el escroto y el testículo y cógelos con la mano firmemente pero con delicadeza”, ¿Esto es todo? Sí. Con los testículos elevados, sostenidos y calientes, el hombre siente un increíble bienestar. Es el comienzo del éxtasis. La entrada del ano también es extremadamente sensible y sin necesidad de introducir el dedo puede dar sensaciones muy intensas.
Modelo Las-mejores-posiciones-para-la-felacion_diaporama_550
Las mejores posiciones 
La posición es importante. Tu decides cuáles elegir.
 
El hombre acostado boca arriba. La mujer, de rodillas y entre sus piernas. La comodidad de ambos es esencial. Pero el pequeño inconveniente es que el acceso a la zona trasera masculina (el perineo y el ano) es difícil en esta posición. “Desliza una almohada debajo de sus nalgas”, sugiere nuestro experto.
Sentado: El hombre está sentado al borde de una cama o una silla. La mujer está de rodillas entre sus muslos. ¡Muy sexy!
Modo 69: Si esta posición es una de las más privilegiadas, en realidad tiene algunas desventajas: la dificultad para concentrarse en el placer de tu pareja cuando te concentras en el propio.
Si optas por las dos primeras, no olvides mantener contacto visual. Los hombres hablan del contacto visual en el sexo oral como un imprescindible para que la experiencia sea excitante. Que no te de vergüenza clavar tus ojos en los suyos mientras lo haces, obviamente no es necesario hacerlo todo el tiempo (incluso podría resultar algo inquietante).
 
Estimula el tronco del pene
¡Vamos por etapas! Comienza por acariciarlo con la punta de los dedos. Estimúlalo con diferentes toques. Luego aplícale presión por medio de un anillo que formarás con el dedo pulgar y el índice o con la mano entera. La presión puede ser continua o discontinua, es la parte más sensible: “La parte inferior a lo largo del tronco desde el glande hacia la base de inserción en el perineo”. Gemidos garantizados. Ahora tu boca toma el puesto, recorriendo a lo largo del pene. Con la lengua lo lamerás generosamente en ambas direcciones, del glande a la base y viceversa, concentrándote en la parte inferior, donde hay mayor sensibilidad.
 
También es posible aportar vibración a la sensación del sexo oral. Puedes hacerlo simplemente emitiendo sonidos desde tu garganta, las ondas que se producen en tu boca llegan al pene y se percibe una suave estimulación. Si os atrevéis también podéis usar vibradores específicos para el sexo oral que se colocan en la lengua o bajo la mandíbula, podéis utilizarlos para estimular el pene o el perineo y testículos.
 
Dedícate al frenillo 
El frenillo del glande, ¿qué es? “Se trata de un pequeño pliegue cutáneo que une la cara inferior del glande con la superficie interior del prepucio y que está lleno de corpúsculos de placer”, exponlo empujando suavemente el prepucio hacia la base. Moja la punta del dedo índice y colócalo en el frenillo, haciendo pequeños recorridos de ida y vuelta sobre su eje. Describe minicírculos. A continuación pásale la lengua.
Llega el momento sublime 
Inserta el órgano masculino en la boca. Deja que tu instinto te lleve. Se trata de alternar movimientos de succión y succión-deslizamiento. Succión: los labios se ajustan sobre el glande formando un círculo, una “O”. La lengua se mueve alrededor del glande con el fin de crear un masaje -amasado- y vacío por aspiración a su alrededor. Deslizamiento: al movimiento anterior le puedes sumar un deslizamiento: los labios, la lengua y las mejillas forman una funda que se desliza de arriba abajo y viceversa sobre el glande -especialmente sobre la corona y el frenillo- y a lo largo del pene.
 
Si te molesta el sabor o te resulta aburrido lo mejor que podéis hacer es recurrir a los lubricantes de sabores especialmente diseñados para el sexo oral. Respecto a aquellos que cambian de temperatura, utilizadlos con cuidado, para algunas personas pueden ser irritantes. También podéis crear vuestro propio efecto con lo que tengáis en la cocina, solo cuidad que no sea pegajoso por si da problemas con el vello púbico.
Modelo Llega-el-momento-sublime-en-la-felacion_diaporama_550
 
Encuentra el ritmo adecuado
Hacer una felación muy rápido puede tener consecuencias nefastas; para empezar cansa más y además no controlas bien el movimiento y el posible roce con los dientes, además puede resultar demasiado intenso y por lo tanto desagradable para él. Comienza lentamente, aumenta gradualmente. Lo mismo para la aspiración, suave al principio, luego más fuerte, pero siempre con moderación. “A lo largo de la caricia depende de ti modular y alternar la amplitud, la presión y la velocidad de los movimientos”. Asegúrate de que la salivación sea abundante. Evita hacer bombeos rápidos y enérgicos, como si quisieras terminar. Lo malo de la felación es que cansa bastante la mandíbula, sobre todo si el pene es ancho y tenemos que abrir la boca demasiado. Así que no te cortes en descansar y relajar la mandíbula, cuando lo hagas no pares la estimulación siguiendo con la mano y aprovechando la lubricación que ha dejado tu saliva
 
Para acompañar 
Se recomienda acompañar el sexo oral con pequeñas delicias. No te quedes con las manos paradas, tienes dos y puedes usarlas para acariciar y también para estimular el pene con un movimiento de abajo a arriba que acompañe a la boca. Si lo haces así, cuida la presión que le das y también el ritmo, ir demasiado rápido no va a ser más placentero, es mejor hacerlo con cuidado. “En la cadencia y la sincronización está el secreto”, dice nuestro experto.
 
Fuente y fotografia: Docctisismo
Dr. A. Mocquard y L. Blanchot