La comida en vacaciones

Si por estos días tiene planificado salir de casa, tome en cuenta estos consejos para evitar complicaciones vinculadas con una mala alimentación.

Como cada año, las vacaciones invitan a momentos de diversión, espacios relajados de las rutinas diarias y de vez en cuando salidas con familiares y amigos. Planificamos el destino, el hospedaje y los paseos… pero ¿planifica usted las comidas?

 

Si en su familia hay alguna persona sujeta a régimen especial de alimentación por alergia o intolerancia alimentaria, seguramente su respuesta es sí. Si este no es su caso, es muy posible que deje las comidas a la orden del día, y esto podría arruinar sus vacaciones, pues las enfermedades transmitidas por los alimentos no descansan.

 

La “diarrea del viajero” le debe su fama a la gran cantidad de personas que sufren las consecuencias de intoxicaciones o infecciones alimentarias durante sus paseos, luego de consumir alimentos que fueron preparados con agua o alimentos en condiciones sanitarias comprometidas o simplemente por el cambio en la microflora autóctona de la región que visita.

 

Si tiene planificado salir de casa, comparto con usted algunos consejos para comer durante estos días libre de riesgos:

Evite tomar agua de manantiales o ríos, prefiera agua embotellada de marcas reconocidas para garantizar su inocuidad y prevenir un desorden de la microflora estomacal.

 

Si va a comer al aire libre, evalúe la limpieza del lugar donde preparan los alimentos, no sea demasiado escrupuloso pero tenga en cuenta las condiciones mínimas de higiene.

 

Si lleva alimentos preparados por usted, asegúrese de mantenerlos a baja temperatura. Evite exponer los contenedores al sol para extender la vida útil del hielo que emplea para enfriar.

 

Cuando se trata de hielo, utilice una cava para refrigerar sus bebidas y otra para el hielo que colocará directamente en la bebida.

 

Si va a comprar bebidas enlatadas, límpielas cuidadosamente antes de beber directamente de ellas, tenga en cuenta que esas cajas pasaron por muchas manos antes de llegar a las suyas.

 

Si va a tomas jugos naturales, verifique la calidad del agua con la que fueron elaborados. Esa es la fuente de contaminación más frecuente.

 

Si viaja con niños, lleve consigo una lonchera con sus alimentos favoritos, recuerde que los cambios en las rutinas pueden desestabilizar sus hábitos de alimentación.

 

Durante el viaje, mantenga una lonchera con algunas bebidas refrescantes (no alcohólicas) y meriendas ligeras, así evita hacer paradas innecesarias en lugares poco conocidos.

 

Las frituras están a la orden del día durante estos viajes, trate de no excederse al consumirlas para evitar malestares.

 

Evite manejar inmediatamente después de alimentarse, el sueño después de comer es una respuesta fisiológica. No la subestime.

Para finalizar, tenga en cuenta que si algún integrante de la familia requiere un menú especial, es imperativo que consulte con antelación la disponibilidad en el lugar donde estará hospedado durante sus vacaciones. Por experiencia, le recomiendo llevar en la maleta algunos productos no perecederos para aquellos casos de emergencia.

 

Disfrute de éstos días con consciencia, compartan en familia y deje los problemas en casa, porque ellos estarán allí cuando regrese.

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Fuente: Estampa