Las cinco mejores técnicas para practicar la ejecución de un instrumento musical

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Mucha gente suele relacionar a los músicos como personas de mucho talento, y les aseguran que son virtuosos cuando se maravillan por las habilidades que demuestran; sin embargo, estás habilidades no son producto de un súper poder o de una serie de hechos fantásticos que pueden fácilmente parecer leyendas de la vida de un músico. Estás habilidades necesitan fortalecerse y crecer, y la única forma de convertirse en un buen músico y gran ejecutante es entregarse a la práctica y al entrenamiento constante para conseguir el dominio de tu instrumento. El único gran talento que existe es la práctica constante.

Ya sea como Hobby, o por verdadera pasión, la música siempre es más que buscar acordes en Internet para tocar como Cerati o tratar de emular a Carlos Santana. Sin importar el instrumento, hay muchas maneras de alcanzar el dominio total de este, y si queremos ser unos verdaderos músicos hay varias cosas que necesitamos saber para aumentar nuestras habilidades. Así pues, a continuación tendrás cinco secretos o técnicas indispensables de estudio que te ayudarán a ser mejor ejecutante en tu instrumento:

5.- Practica con metrónomo: Ciertamente, es un aparato molesto, pero muy necesario. El metrónomo es aquel dispositivo que se encarga de marcarnos el pulso a la velocidad que le indiquemos, cumpliendo la función (simplificada) de una batería en la música. Puedes tomar escalas, ejercicios técnicos, solos, piezas para solista o incluso combinar estos recursos y crear tus propios ejercicios. Gracias al metrónomo, tendremos claro un pulso específico (eligiendo cuantos clicks por segundo queremos tener) y decidiendo que ejercicio haremos sobre él, aumentando la exigencia en técnica cada vez que subimos la velocidad. A lo largo de toda nuestra carrera musical el metrónomo tiene que convertirse en nuestro mejor amigo.

4.- Haz del estudio de tu instrumento un hábito: La práctica hace al maestro, y esta frase es una de las que hay que tener más presentes al estudiar música. Mientras más practicas, más cerca del profesionalismo te encuentras y más pronto dominarás tu instrumento. A su vez, estudiar música es como hacer ejercicio. Al hacer ejercicio necesitas tener una rutina y ser constante para notar los progresos, estableciendo tus propios horarios y tomando el plan de ejercicios que más se apegue a tus necesidades. Así mismo es el estudio de un instrumento: es recomendable establecer un horario donde puedas dedicarte únicamente a la música, crear tu propia rutina (por ejemplo: treinta minutos de técnica, veinte de improvisación, otros treinta para sacar una pieza, etc) y por supuesto, ser lo más constante posible. Al igual que cualquier otro tipo de estudio, la música es algo que se debe estudiar con mucha seriedad y con un buen enfoque para poder percibir los resultados deseados.

3.- Practica muy lento: Uno de los mayores problemas entre los músicos (y me atrevo a incluir a mi yo del pasado en ese paquete) es que aman la velocidad. No importa si estamos empezando a tocar, no le tememos a nada y nos atrevemos a tocar los solos más difíciles o los ejercicios técnicos más raros a velocidades que ni el mismísimo Paganini se atrevería si estuviese vivo. Esto en lugar de ser una ventaja por “acostumbrarte a la velocidad” lo que hace es que pierdas de vista aspectos importantes como la obtención de un buen sonido o el cuidar una buena posición para que la ejecución sea impecable y (además de verse estética) puedas obtener más movilidad. Al practicar muy lento, aunque puede resultar un tanto cansón, logras enfocarte en aquellos detalles que a grandes velocidades quizás no se perciben, y al corregir estos problemas te acercas a la perfecta ejecución de tu instrumento, y al dominar estos aspectos puedes conseguir incluso tocar más rápido. Músicos de talla profesional como Yvette Young o grandes profesores de academias clásicas suelen dar este consejo, así que es muy importante tomarlo en cuenta. Para simplificar: Tocar lento hará que tú técnica sea más cuidadosa y pulcra, y eso te preparará para las grandes velocidades.

Puedes ver un video de Yvette Young explicando este punto en el siguiente enlace (subtitulos y audio en inglés)

 

2.- Transcribe solos de profesionales: Esta quizás sea la más interesante de todas las técnicas y secretos de este top, y es a su vez a más divertida. Sin importar el instrumento que practiques, puedes tomar los solos de tus canciones favoritas y tratar de copiarlos. De esta forma entrenarás tú oído y asociarás de una forma rápida y práctica los sonidos que percibes con los de tu instrumento; también, adquirirás el lenguaje de los profesionales (no olvidemos que la música es un lenguaje) y de esta forma podremos “hablar” como ellos. Si queremos improvisar como un jazzista lo mejor que podemos hacer es transcribir de oído un solo de Charlie Parker, o Wes Montgomery, o cualquiera que se adapte más a cómo queremos sonar. A su vez, si queremos improvisar sobre rock, pop o cualquier otro género que nos interese solo debemos buscar de imitar a aquellos artistas a los que queremos que nuestro sonido se parezca. Es una tarea que requiere tiempo, pero que nos ayudará a sonar como profesionales y a crear nuevas ideas. También podemos aplicar esto a la música clásica, y si nuestro enfoque es menos de improvisación y más a la lectura también podemos tomar la partitura que deseemos y transcribirla. Ambas formas nos serán de gran ayuda para crecer como músicos. Recordemos que Aristóteles decía que el arte en sí se aprende mediante la imitación.

1.- Toca con otros músicos: Es como adaptar la idea anterior a la vida real, y es la verdadera prueba de que vas por buen camino. Rodearte de músicos es la mejor forma de aprender de verdadera ejecución, y llenarte de sus propias experiencias es tan importante como hacer de la práctica un hábito constante. Ellos te enseñarán más cosas, si son mayores o tienen más años tocando te contaran sus experiencias en el mundo de la música, y al igual que en el punto anterior, te ayudarán a ganar lenguaje e interacción mientras tocas. La comunicación mientras tocas es lo más importante y lo que más se nota a la hora de tocar, así que es un aspecto que hay que cuidar, es por ello que debes rodearte de amigos músicos. También son un gran apoyo en el mundo musical, y es importante que tú te conviertas en el apoyo de ellos. Siempre hay que tener en cuenta que no son rivales ni competencia, todos somos aliados dentro de este ámbito y mientras más apoyo tengamos, mejor.

Estas son las mejores técnicas que podemos tomar en cuenta para la ejecución, y si nos encargamos de llevarlas a cabo nos convertiremos, con tiempo y dedicación, en grandes ejecutantes que le den vida a la música que hacemos.

Labombacha.com/ Angel Fernández