Los hombres del Sol

El Sol, fotografía: National Geographi

El sol es una estrella, y como toda estrella: responde a muchos nombres. Desde el comienzo del mundo, el hombre ha buscado el origen de las cosas, y el sol y el universo no quedan por fuera de esa situación.
El sol es parte importante para nuestra existencia. La necesidad de calor y luz hizo que los hombres antiguos generaran distintas historias al rededor de él, sobre todo clasificandolo como un ente conectado con la existencia, la vida y la muerte.
En Egipto, un huevo salió de las aguas y cuando este se abrió nació el sol. A este sol lo conocieron como el dios Re, y este a su vez, era el creador de todo Egipto y el mundo.  Estes gran Dios era reconocido por tener una cabeza de Halcón junto a un disco tan ardiente como el sol. Re tuvo dos hijos: la atmósfera y las nubes, y estos tuvieron hijos que posteriormente se convirtieron en la tierra y las estrellas, conocidos como Geb y Nut. Estos dos también tuvieron dos hijos Seth y Osiris, los padres de Horus. Re se funciona Horus para formar el Dios del sol y los cielos, Re-Harakhte. Los humanos vinieron después de las lágrimas derramada por Re. Este Dios también es el creador de las
aguas del Nilo y sus estaciones.
Luego tenemos a Apolo. Ese fue el nombre del Dios que giró en torno al sol, en la Grecia y Roma antigua.

Templo de apolo, Delfos, oráculo del dios Apolo.
Fotografía: National Geographic

Zeus y Leto le dieron vida a los dioses gemelos, Apolo y Artemisa. A Apolo le fue entregado el sol y a su hermana la luna.
Apolo era el Dios del sol, pero también de la música, las letras, el oráculo y la medicina. Este es dios, curiosamente es al único cuyo nombre no le fue cambiado cuando Roma adoptó la cultura greca.
En en oeste de Africa, los Fon también tienen unos hermanos gemelos que representan al sol y a la luna,
llamados: Liza y Mawu. A diferencia de Apolo y Artemisa, estos hermanos eran también amantes y juntos crearon al universo. Liza también era conocido como el Dios del calor, la fuerza y el trabajo,
gracias a esto les enseñó a muchos, diferentes artes, como la metalurgia. Mawu, era la diosa de la maternidad y la noche. Estos hermanos tuvieron a su hijo, Gu, con el que consiguieron darle forma al
mundo.
En Mesopotamia, los sumerios tenían a su Dios del sol, Shamash. Este también era el Dios de la justicia, por eso era representado en trono. Shamash junto a su esposa le dieron vida a Kittu, representante de la justicia y a su hermano Misharu, representante de la ley. Shamash aparecía, todos los días cuando las puertas del este se abrían. Viajaba por todo el cielo, hasta
llegar a la puerta del oeste, en donde tenía que viajar en la noche por el inframundo, para poder comenzar nuevamente otro día por la puerta del este. Lugh era el Dios del sol de la cultura Celta en Europa central. Balor, el dios del inframundo y líder de los
habitantes en el, los Fomorii, era su abuelo. Existía una profecía en la que Lugh debía matar a su abuelo.
Gracias a esto, Balor intenta asesinar a su nieto, este logra escapar y es criado por el dios Celta del mar:

Manannan. Al final Lugh cumple la profecía tirándole una bola de fuego en el ojo a Balor, quien tenía el ojo que todo lo ve. Antes de ser uno solo, en China existían 10 soles. Estos eran hijos de la diosa Xi He y Di Jun. Xi He llevaba a sus 10 hijos al lago en el Valle de la Luz, mientras estos se iban alternando en el cielo. En el lago su madre los lavaba y los ponía en las ramas del fu- sang, que era un árbol de Morera gigante. Allí, sólo uno de los soles se ponía en el cielo y con esa luz, regresaban de su viaje hasta el monte Yen-Tzu en el Oeste lejano.

Los 10 soles se cansaron de la rutina y tomaron la decisión de posarse juntos. El ardiente calor de los 10 soles puestos a la vez, volvió imposible la vida en la tierra. Gracias a esto, el emperador Yao le ordenó a Di Jun a que convenciera a sus hijos de volver a alterarse, pero estos se negaron.
Din Jun le encomendó al arquero Yi, la tarea de asustar a los soles. Pero Yi, quien luego fue castigado con la mortalidad, lo que hizo fue dispararle a nueve de los diez soles, dejando únicamente uno en el
cielo, y este es el sol que hoy se conoce. El sol solitario.
Los japoneses, en su antigua religión llamada Sintoísmo, son los únicos que identificaron al sol como un
ella, y le dieron el nombre de Amaterasu. Susanowo, su hermano, la trató tan mal un día, que decidió esconderse en una cueva y nunca más volver a salir. Esto hizo que todos los días se tornaron fríos y
oscuros.
Los demás dioses decidieron organizar una trampa para conseguir que Amaterasu saliera de la cueva.
Los dioses organizaron una fiesta en la entrada de la cueva y colocaron un espejo que reflejara las joyas preciosas que llevaron. Uzume, el dios de la risa, empezó a generar risas por su baile y la música y risas de la fiesta llamaron la atención de Amaterasu. Al salir de la cueva su propio reflejo en el espejo, llenó de luz la vida nuevamente.
En la mitología de Polinesia, Maui era un héroe. Maui cortó las trenzas sagradas de su esposa para hacer una soga resistente para agarrar el sol, luego lo golpeó con la quijada mágica de su abuela. Maui hizo
todo esto porque quería que la luz del día durara más, para él y para su madre, y pensó que tal vez si el sol se movía más lento, el día podría durar más.
En México, los aztecas tenían diferentes dioses y el del sol se llamaba Tonatiuh. Como los Chinos, tenían la idea de varios soles, en este caso eran cuatro. Los aztecas creían en cuatro soles de eras pasadas que habían muerto en el fin de los ciclos cósmicos. El actual sol era el quinto y le pertenecía a Tonatiuh.
Tonatiuh, tenía la responsabilidad que tenía Atlas en la Grecia antigua: la de sostener el universo, y por lo tanto los aztecas mantenían sacrificios en honor al Dios del sol.

Muchas historias han y seguirán girando al rededor del sol. Historias sobre grandes héroes, dioses y nacimientos. Historias sobre la vida y la muerte. Historias de luz y oscuridad.Todas forman parte de una
tradición colectiva entre el hombre y el universo.

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Labombacha.com / Ariana Gil