Muguruza despierta a tiempo para soñar en grande

La española supera un frío inicio y a la estadounidense Shelby Rogers para alcanzar sus primeras semifinales en París (7-5 y 6-3)

Después de las derrotas de Roberto Bautista, Carla Suárez, Albert Ramos, Marcel Granollers y David Ferrer, Garbiñe Muguruza se erirgía como única esperanza española. Y la jugadora de 22 años no defraudó. Se levantó a tiempo de un mal inicio para ganar a Shelby Rogers por 7-5 y 6-3 y salvar la jornada. Su victoria la catapulta a las semifinales de Roland Garros, que nunca había alcanzado. Un paso más para que se permita soñar en grande.

El día frío aunque sin lluvia pesó en la raqueta de Garbiñe Muguruza, que necesitaba calor después de tres días sin jugar debido a las múltiples cancelaciones y suspensiones por la lluvia.

También ella comenzó fría, sin la rapidez ni la agresividad que caracteriza a su juego. Y se encontró con una Shelby Rogers que no tenía nada que perder y que salió encendida desde el vestuario, ilusionada con este escenario de la Suzanne Lenglen y esta ronda de cuartos de final.

La estadounidense demostró ser una tenista completa, con una fuerza en su derecha capaz de desarbolar las defensas de Muguruza, un revés muy activo en busca de las líneas y con un saque que le permitía conseguir puntos gratis (3 aces en el primer set). Con esas armas forzó errores de la española que le permitieron ponerse con un break de inicio arriba. Muguruza, a la que le pesaron demasiado las pelotas que enviaba, tuvo que esforzarse en ese primer set en sacar la garra para remar con buen fin a pesar del 5-3 en contra y una bola de set en cotnra que levantó con la valentía que la ha llevado hasta las plazas más altas del ranking.

Se activó la número 4 del mundo. Encontró los centímetros necesarios dentro de la pista para forzar por fin a su rival. Aunque no pudo aprovechar dos puntos de break en el octavo juego, se ganó uno más cuando restaba para mantenerse en el primer set para confirmar su inicio de remontada. Cerró el puño y gritó un «vamos» con eco para celebrar esa igualdad a cinco que iniciaba un nuevo partido. Esta vez más entonada y sin los fríos del inicio, su saque se convirtió en un gran aliado para ponerse por delante en el marcador por primera vez en el encuentro.

Y la presión pasó al otro lado de la pista. Se dio cuenta la estadounidense de dónde estaba jugando. Una 108 del mundo en cuartos de final de un Grand Slam cuando su palmarés apenas tiene victorias de renombre en su haber. Le tembló la mano en su servicio y con otro «Vamos», Muguruza se sentó en el banco con el marcador dado la vuelta a su favor.

Una remontada que dio alas a la hispano-venezolana para iniciar una racha de siete juegos consecutivos. Casi una hora había durado el primer set y en apenas diez minutos, Muguruza marchaba con un 3-0 apoyado en su gran servicio -levantó una bola de break con 2-0- y muchísima confianza.

No obstante, volvió a sufrir la española cuando Rogers, ya sin nada que perder, sacó de nuevo su mano a pasear. La jugadora de Charleston recuperó la velocidad en sus golpes y con ella metió presión a su rival hasta empatar a 3 juegos.

Sin embargo, solo fue un susto. Muguruza gestionó bien la presión y la utilizó a su favor para lograr un nuevo break a favor y al resto que la catapultaba hacia la victoria. Lo certificó con su servicio, muy potente durante todo el encuentro y que la sitúa en una ronda a la que nunca había llegado. Unas semifinales de Roland Garros que invitan a soñar.

 

Fuente y fotografía:  ABC