Nueva tendencia estética, “Lorzalamero” o el “fofisano” ibérico

El cuerpo escultural, tallado a cincel no está de moda. Ahora triunfan el “lorzalamero”, un hombre que apuesta por una barriga saludable que no le exige horas en gimnasio ni le obliga a sacrificar el aperitivo con la cerveza o el vino de rigor.

Según la Fundéu BBVA , “lorzalamero” es una de sus propuestas para recoger el término de “fofisano”.

 

Se refiere al tipo de hombre que, pese a cuidarse y a hacer algo de deporte, cede con alguna frecuencia a tentaciones como pizzas o cerveza y luce una cierta tripita.

 

“Dad Bod”          

Para la Fundación del Español Urgente, la forma española “fofisano”, cuyo origen se desconoce, está bien formada a partir de fofo (‘esponjoso, blando y de poca consistencia’) y sano. Corresponde, como “dad bod” en inglés, a un registro coloquial.

 

Sobre si es la mejor adaptación del anglicismo y recoge fielmente su sentido “tenemos algunas dudas”, apunta la FUNDEU, que asegura que “sí parece que es la que más aceptación tiene en los medios en español”.

 

De las tres propuestas que ha lanzado la Fundéu, patrocinada por la Agencia EFE y BBVA, “fofisano” ha sido apoyada por el 40 % de los que votaron, “gordiflaco” por un 18 % y “lorzalamero” por un 10 %.

 

Muchos seguidores han propuesto alternativas muy ingeniosas como “curvifeliz”, “fofibueno”, “fondón”, “gordisano”, “gordibueno”, “fondonsano”, “cuerpapi”, “delgordo”, “curvisano” o “barriflaco”.

 

Con esta nueva tendencia estética, “lorzalamero” ó “fofisano”, se rompen los estereotipos de cuerpo perfecto con un abdomen trabajado cual tableta de chocolate.

 

Más aún cuando Leonardo DiCaprio, Russell Crowell, Benicio del Toro, José Coronado o Ben Affleck exhiben, temporalmente, barriga sin complejo alguno.

ben affleck

Pero, no hay que relajarse ni confundir esta moda con el sobrepeso, nada tienen que ver. El “lorzalamero” es un cuerpo sin exceso de peso, pero que no presume de una musculatura marcada.

 

Parece que el varón lorzalamero atrae más al género femenino, ya que la mujer no siente deseo por un hombre obsesionado por trabajar su musculatura en el gimnasio, sino por ese hombre sano y natural que de vez en cuando práctica deporte.

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 Los cánones de belleza evolucionan

Desde la Antiguedad, los cánones de belleza han evolucionado. Si antes, la belleza ideal se basaba en las proporciones del David de Miguel Angel, ahora se forjan sobre un varón poco atlético que no renuncia a los caprichos de la gastronomía.

 

Y es que a finales del siglo XX, la estética del hombre dio un giro de 360º. Primero fueron los “metrosexuales”, aquellos urbanos refinados y blandengues que se desvivían por el cuidado de su aspecto físico.

 

Luego llegaron los “ubersexuales”, esos hombres “de verdad”, machotes pero sin pasarse, o al menos eso decían los expertos en nuevas tendencias y los “papichulos”, que en el lenguaje coloquial de México, Paraguay y Puerto Rico, es el hombre que, por su atractivo físico, es objeto de deseo.

 

Ya en el siglo XXI despuntó el hombre lumbersexual que defendía un aspecto desaliñado y apostaba por lucir barba, camisas de cuadros y disfrutar de una vida en el campo.

 

Poco después aparecieron los “hipster” que pusieron de moda las gafas de pasta, los estilismos “vintage” y la defensa del medio ambiente.

 

Tras el paso de los “hipster”, llegaron los “muppie”, una nueva generación de nativos digitales que pueden hacer mil cosas a la vez, al mismo tiempo que se desviven por llevar una vida sana.

 

Terminó que inventó la escritora estadounidense Michelle Miller de la unión de “millenial” y “yuppie” en su libro “The Underwriting” (Kindle Edition).

 

Tal y como ocurrió con otras etiquetas de moda, el uso del término “lorzalamero” se extiende como la pólvora.

 

Adjetivo que convive con conceptos como el “grooming” (aseo) y “mampering” (hombre que cuida su cuerpo), etiquetas que utilizan hombres que se preocupan por el cuidado de su aspecto físico sin dejarse la piel en el gimnasio.

 

Estos conceptos incluyen la depilación facial y corporal, el cuidado del bigote o de la barba, tratamientos capilares, manicuras y pedicuras, así como protocolos médicos-estéticos o técnicas de autobronceado.

 

Si para la mujer se creó un vocabulario ex profeso, ¿por qué no hacerlo también para el hombre?. Y así, la industria cosmética ha acuñado los siguientes términos solo para hombres.

 

“Brotox”. Los hombres jamás se inyectan toxina botulinica, esa sustancia está reservada para las señoras, el varón utiliza el broto, que es lo mismo, pero se llama diferente.

 

“Manscaping”. La depilación se queda en el terreno femenino, ya sea eliminar el vello del pecho, espalda, brazos, tripa o piernas. Ellos prefieren acabar con los pelos con el “manscaping”.

 

“Bacne”. El acné es un problema de adolescentes, el exceso de sebo causado por la testosterona, en el nuevo lenguaje de la belleza masculina se denomina “bacne”.

 

“Manzilian”, término específico para la depilación de genitales.

Fuente y fotografía: EFE