Peligrosas las redes sociales para los niños

Publicar cada paso de tu hijo en Internet puede exponerlo a grandes riesgos físicos y emocionales

En los tiempos de la tecnología y las redes sociales, la palabra “selfie” está en boca de todos, inclusive de los niños que no hacen más que ver un celular apuntándoles y ya muchos sacan su mejor sonrisa. Otros protestan, pero sus reclamos no son escuchados y terminan “posteando”.

¿Cuán positivo o negativo es adentrar a los menores en todo ese mundo de las redes sociales?

Según Monsita Nazario, doctora en consejería, la exposición constante e inconsciente en las redes sociales se ha convertido en un problema para las familias. La exposición exagerada a las redes muchas veces comienza desde el embarazo y el nacimiento hasta la rutina diaria, pues constantemente suben fotos del niño y esos momentos en que lo cambian, lo bañan, su primera sonrisa, cómo es su cuarto y hasta dónde lo cuidan.

“No quiere decir que enviar una foto de tu hijo a los familiares o personas bien cercanas sea malo. Lo peligroso es cuando, más allá de enviar una foto, se llega al extremo de convertir el crecimiento y desarrollo de un niño en un ‘reality show’ ”, comentó la experta.

Nazario señaló que con este comportamiento, los padres hacen que los niños crezcan viendo su vida pasando como una película ante las páginas sociales y esto puede traer problemas en el futuro, porque el padre está violentando la privacidad de su hijo y los expone a juicios por parte de la gente desde muy temprano.

“Hemos visto cómo cruelmente personas completamente ajenas al núcleo familiar de un bebé opinan y hacen comentarios despectivos sobre ese bebé basados en lo que publican sus padres. Comentan si es lindo o feo, lo comparan con otros, entre otras cosas. Antes de tener uso de razón están siendo víctimas de ‘bullying’ y peor aún, lo que se escribe se queda y se convierte en historia. Cuando esos niños crecen con mucha probabilidad tendrán acceso a todos los comentarios relacionados a su persona y la reacción a estos será diversa dependiendo de muchos factores”, señaló la consejera.

 

La llave para mayores problemas

Esa exposición exagerada a las redes sociales y a la búsqueda de la constante validación de los demás puede exponer a un menor a desarrollar trastornos de la personalidad, como el narcicismo, el cual se define en el diccionario como “el culto o admiración exagerada de sí mismo”.

“Crecen acostumbrados a exponer su imagen junto a una narrativa de su día a día y a depender de los famosos ‘likes’ para sentir seguridad. Esta exposición puede hacer a los niños desde muy pequeños vulnerables a depender de la aceptación de otros para sentirse felices”, mencionó Nazario.

El narcicismo se caracteriza porque la persona se siente superior, necesita la admiración y aprobación de otros. Pero la experta explicó que al mismo tiempo estas personas tienen una autoestima muy frágil que no le permite aceptar la crítica y reaccionan a estas con frustración y coraje.

“No deberían ser los padres quienes expongan a sus hijos por falta de conciencia a desarrollar o ser vulnerables al exhibicionismo, inseguridad y a otros patrones negativos para su crecimiento”, sugirió.

Además, esa presencia constante en las redes sociales también expone a los niños a la trata humana. Por eso hay que tener mucho cuidado no solo con la foto, sino también con toda la información que se incluye con esta. Muchas veces por ignorancia o por ingenuidad, los padres publican datos como el nombre del colegio de sus hijos, dónde están, qué comen, a qué hora llegan y de dónde.

Toda esta información le facilita el camino a los depredadores sexuales para poder llegar a los menores de manera más sencilla.

 

Cómo ponerlos a salvo

Poner al alcance de todos la privacidad de un menor pone en riesgo su autoestima, la seguridad en sí mismos, los expone a convertirse en esclavos de los comentarios de la gente y a promover el depender de la aprobación de los demás, advirtió la Nazario.

“Todos los extremos son peligrosos y en este caso, la exposición en exceso puede ser tóxica y muy negativa para desarrollar estilos de vida saludables y balanceados”, aseguró.

Si te estás iniciando como padre o madre es momento de establecer la pauta de cómo o cuánto vas a exponer a tu hijo a la tecnología. En caso de que lleves tiempo con la práctica de publicar cada paso de tu hijo en las redes sociales, tal vez es momento de replantearte tus acciones y hacer ciertas modificaciones que pongan al menor en terreno seguro.

Según Nazario, es necesario que los padres se evalúen y determinen si tienen una “adicción” al uso indiscriminado de las redes sociales. De ser así, deben buscar ayuda profesional para trabajar el asunto.

“Antes de publicar cualquier dato sobre los hijos en las redes deben analizarlo. Hacerse preguntas como: ¿Por qué lo voy a publicar? ¿Cómo podría ayudar o perjudicar este dato o esta foto a mi hijo?”, recomendó la experta.

Además, tienes que analizar y establecer qué información puede ser publicada y cuál debe mantenerse en privado, pues esto te ayudará a limitarte y a no exponer todo sin medir consecuencias.

Nazario sugirió que aun las personas que son figuras públicas deben trazar una línea que le permita ser discretos y mantener una privacidad necesaria y saludable para tener calidad de vida, recordando siempre que una vez opriman el botón de “send” ya es material de dominio público.

“Posiblemente para muchas personas todo esto suene muy anticuado y demasiado protocolar cuando piensan en que hay que vivir de acuerdo a los tiempos modernos y tecnológicamente avanzados del siglo 21. Sin embargo, aunque es mucho más fácil no analizar y sencillamente dejarse llevar por lo que es la norma, las consecuencias pueden pasar factura”, concluyó Nazario.

 

Fuente y fotografía: El Nuevo Día