Pizza, ¿una bomba calórica? ¡No necesariamente!

Siguiendo estas sencillas pistas conseguirás que incluir una porción de pizza de forma esporádica en tu dieta no se convierta en un ‘pecado capital’ incompatible con la báscula

En una época del año en la que muchas personas se encuentran metidas de lleno en plena operación ‘detox’ tras los excesos cometidos en vacaciones, hablar de pizzas no parece lo más ‘popular’. Y es que su nombre normalmente va asociado a bocados altamente calóricos (incluso, en según qué casos, directamente a comida basura). Sin embargo, una pizza preparada con una masa e ingredientes de calidad puede convertirse en una verdadera delicia e, incluso, siguiendo algunas pautas muy sencillas no presentarse como la ‘bomba calórica’ que imaginamos con frecuencia. ¿Entre esas pautas a seguir? Algunas tan presumibles como efectivas. Así nos lo cuentan desde ‘Kaiku sin Lactosa’:

Ingredientes: Que una pizza contenga muchos ingredientes no quiere decir que sea menos saludable o que contenga más calorías: el truco reside en elegir dichos ingredientes de manera cuidadosa para que la combinación resulte ligera. Vegetales no fritos (rúcula, hojas de espinaca, brócoli o aguacate), pollo a la plancha o jamón, y alguna especia moderadamente fuerte, como la pimienta negra (con efecto saciante) serán las opciones más seguras en la elaboración de una pizza sana 100%.

 

Masa: Los expertos ‘pizzeros’ siempre nos cuentan que las mejores pizzas suelen ser aquellas de masa fina. Esto se convierte también en una ‘ventaja’ para conseguir recetas más sanas. Además, si esa masa es casera y la elaboramos con ingredientes integrales, mejor que mejor (las masas elaboradas con harina blanca refinada hacen crecer nuestros niveles de insulina1, lo que provocará que se nos antoje más cantidad, por ello es mejor optar por harina integral).

 

Queso: Es cierto que una pizza sin queso es como un pan sin sal. Pero, al menos, sí que podemos optar por quesos más ligeros, incluso aquellos sin lactosa, que se convierten en una buena alternativa para combatir la sensación de hinchazón después de comer.

 

Salsa de tomate, natural. Es otro de los ingredientes que no pueden faltar en una pizza. Sin duda la mejor opción es preparar la salsa de forma casera, mucho más saludable que las salsas de tomate precocinadas que compramos en los supermercados.

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Mejor a la hora de comer: Por mucho que la pizza resulte tentadora para una cena tardía, lo más recomendable es su consumo a la hora de la comida para poder extraer el máximo rendimiento de los hidratos de carbono. Si se consume por la noche, no tendremos tiempo de que quemar las calorías aportadas. Si aún así la tomas a última hora del día, recuerda que la cena debe estar separada del momento de ir a dormir por, al menos, un par de horas.

 

Con agua, por favor: uno de los peligros tradicionalmente asociados a la pizza es el de acompañarla con refrescos con gas y/o alto contenido de azúcar. Para mantener el menú completo en el terreno healthy, lo mejor será comer la pizza acompañada de agua o de zumos naturales sin azúcar añadido.

 

Fuente y fotografía: Hola