¿Por qué el pop latino tiene tanto parecido entre sí?

No importa cuál sea tu género musical favorito, una cosa es segura: Al menos una vez en tu vida has escuchado alguna canción de pop latino (también conocido como “reggaetón pop”). Ya seas de la movida más independiente y alternativa, de aquellos nostálgicos que enloquecen al escuchar una de las canciones de Abba en la radio, o de aquellos puristas que tienen su biblioteca musical repleta de los clásicos más antiguos y relevantes de la cultura nacional e internacional, probablemente no has podido escapar de este fenómeno que invade las emisoras locales.

Sin embargo, ya sea por su característico ritmo bailable o su indiscutible “sabor latino”, es inevitable tener la sensación de que ya escuchamos esto anteriormente. No importa que tan nuevo o innovador sea el tema más reciente de Luis Fonsi, siempre nos dejara esa sensación de familiaridad y el pensamiento de “me recuerda a…”. O se nos hará inevitable pensar que Shakira tiene algo que ver con los singles más recientes de Ricky Martin. Si eres de las personas que han pensado esto y no sabes por qué, déjame decirte: Todos estos pensamientos tienen una explicación muy lógica.

Para entender la verdadera razón de por qué sufrimos de esta constante sensación de “Deja Vú”, hay que entender un poco cómo sucede la música y cómo ocurre ese proceso de composición.

Toda la música que escuchamos, sin importar el género, está compuesta por acordes (Algunos se preguntaran: “¿Y qué es un acorde?”. Pues es sencillo: Un acorde es un grupo de notas tocadas simultáneamente para crear armonía). Para que la música tenga sentido, estos acordes se ordenan en ciclos, los cuales permiten que al escucharse sean agradables (además de hacerla más llamativa e interesante en algunos casos). A estos ciclos también se les llama “progresiones” o “cadencias”, y se pueden ver también como patrones.

Aunque parezca increíble, muchas de las canciones más famosas de todos los tiempos solo han estado compuestas por cuatro simples acordes. Así es, canciones tan reconocidas como “No Woman No Cry” de Bob Marley, “Let It Be” de Los Beatles, o incluso la famosa “Imagine”, de John Lennon, ¡solo están compuestas de cuatro acordes repetidos en ciclos con ligeras variaciones! Y así como pasa con esos temas clásicos, también pasa con canciones más actuales, como por ejemplo: Despacito.

Ahora bien, estas progresiones “comunes”, se han usado un montón de veces. Tantas, que ya se han convertido en el pan de cada día de la música actual, y eso nos lleva al punto inicial: “¿Por qué las canciones de pop latino se parecen tanto entre sí?”.  Tomaremos como ejemplo “Despacito”. Esta canción lleva la siguiente progresión:

VI – IV – I – V

Que, hablando de acordes, sería lo mismo que:

Bm – G – D – A

            Si tocamos estos acordes muchas veces, nos podemos dar cuenta de que “Despacito” repite esta progresión una y otra vez durante toda la canción. Esta progresión ha aparecido un increíble número de veces en el pop y el rock. Quizás parezca increíble, pero estos son los mismos acordes de la famosísima canción de Gustavo Ceratti. Así es, a pesar de lo diferente de ambas canciones y el contraste de estilos, “De Música Ligera” tiene la misma progresión y los mismos acordes que Despacito. Para que quede más claro, pueden ver estos videos donde se enseña a tocar ambas canciones, y pueden comparar:

Como tocar Despacito:

Como tocar De Música Ligera:

Ahora bien, hay una enorme cantidad de canciones de pop latino que tienen la misma progresión VI – IV – I – V (6 – 4 – 1 – 5). Si escuchamos “Súbeme La Radio” de Enrique Iglesias, podemos escuchar la misma progresión pero con otros acordes (Am – F – C – G es lo mismo que Bm – G – D – A, solo que en otra tonalidad). Al igual que si escuchamos “Báilame” de Nacho (Dm – Bb – F – C) fácilmente la podemos comparar con un sin número de canciones de este popular genero. Además, no solo es la misma progresión de acordes lo que hace que estas canciones sean casi idénticas, pues tienen otro factor muy importante en común: están estructuradas igual.

La mayoría de estas canciones se encuentran estructuradas de la misma forma: Intro – Estrofa – Pre Coro – Coro – Post Coro, y tienen los mismos efectos auditivos y cambios melódicos. Como podemos ver, se puede decir que “es el mismo producto en distinto empaque”. Pero esto nos lleva a una última pregunta igual de importante: “¿Acaso se está acabando la creatividad en el mundo de la música?”.

Algunos podrían decir que sí, pero realmente es una técnica de mercadeo de las grandes productoras especializadas en este género.

No es secreto para nadie que detrás de los grandes éxitos existe un equipo de producción más allá del cantante. Muchas veces, el cantante tiene una idea inicial que es finalizada por el resto de los miembros de dicho equipo y obviamente: este equipo de músicos, productores  y compositores vale dinero (y no es nada barato). Si buscamos por internet el equipo de compositores que se encuentran detrás de muchos sencillos del Pop Latino, encontraremos varios nombres en común (tales como Edgar Semper, Andrés Torres o Roberto Andrade) y es esa la causa de que muchas canciones repitan elementos, estructura y progresiones. Sin embargo, pese a la simplicidad de estas composiciones y a su similitud, cada una ha logrado ser exitosa y le ha dado un montón de ganancias a los artistas y por supuesto, a las discografías detrás de ellos.

Esta “fórmula para el éxito” que emplean estos compositores en su música, son los que los mantienen en el tope de “los más buscados” por las disqueras. Estas no quieren tomar el riesgo de tener perdidas y se quedan en una medida un tanto más “conservadora” que les ha dado dinero por años. No es que se esté acabando la creatividad, es que la industria prefiere evitar riesgos que puedan ser contraproducentes para las ganancias. Creatividad en este mundo, aun queda de sobra.

Al tener en cuenta estos factores, ya tiene más sentido el motivo de la familiaridad entre las canciones de este popular género. Quizás no sea el más profundo, o más elaborado, pero algo que debemos tener en cuenta es que este tipo de música no está hecho para sentarse una tarde a tomar café mientras leemos. Está pensado para el disfrute, para ser bailable, para escuchar en el club y para esos momentos de diversión entre amigos un viernes por la noche, así que no es tan importante la musicalidad, o incluso, las letras. Lo que define a este género es ser el detonante de las fiestas y las reuniones entre amigos. ¿Cuál es tu opinión de este género? ¿Crees que la industria permanezca con esta medida conservadora, o cambiara para el futuro?

 

LaBombacha.com Por Angel Fernandez

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