¿Puede el deporte reducir el riesgo de Alzheimer?

Reza el adagio: ‘lo que es bueno para el corazón es bueno para la mente’; y, en efecto, está sobradamente demostrado que el ejercicio físico lo es.

“Cada vez son más los estudios que apuntan a que la práctica regular de deporte puede contribuir a preservar la memoria y otras funciones cognitivas, entre las que la atención juega un papel clave. Algunos sugieren, entre otras cosas, que la actividad cardiovascular (aquella que sube las pulsaciones) favorece la irrigación del cerebro, maximizando el aporte de sus principales nutrientes. Aunque todavía se necesita más tiempo para llegar a respuestas más concluyentes, podemos decir que, a fecha de hoy, el deporte es una de las mejores inversiones para nuestra salud física y mental”, explica la experta en envejecimiento activo, Nina Gramunt, quien estos días participa en las jornadas ‘Deporte y Salud en el día Mundial del Alzheimer’ que la Fundación Pasqual Margall ha llevado a cabo para concienciar de la importancia de prevenir mediante unos hábitos de vida saludables.

 

Además de sus beneficios cardiosaludables y mentales, Gramunt destaca los datos que arrojan los últimos estudios –World Alzheimer Report 2014, que edita la prestigiosa Alzheimer’s Disease International- sobre cómo el deporte favorece también las relaciones sociales, una importante fuente de estimulación cognitiva, que ayudarían a mejorar nuestra salud cerebral y a controlar el riesgo de padecer enfermedades como el Alzheimer.

 

Las depresiones, un factor de riesgo

De hecho, los mismos estudios asocian la depresión en personas mayores -relacionada con el aislamiento social y, en general, con una disminución de la salud- con la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia. “Se apunta a que las personas mayores de 50 años con depresiones resistentes o no tratadas tienen una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. No estamos diciendo que cause la enfermedad, pero sí que puede contribuir a su desarrollo, actuando tal vez de factor precipitante de un proceso latente. Por eso, es muy importante no infravalorar los trastornos del estado de ánimo, consultar con nuestro médico y seguir un tratamiento adecuado”.

 

8 consejos para un cerebro sano

 

¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo de la enfermedad? Toma nota de las recomendaciones que da la experta para cuidar nuestra salud cerebral:

 

Acabar con el sedentarismo e incorporar el ejercicio físico a nuestro día a día.

Dieta mediterránea, con mayor presencia de vegetales, pescado, huevos y lácteos, consumo regular de cereales y uso de aceite de oliva como grasa principal.

  1. Comer en compañía.
  2. No fumar.
  3. Mantener una vida social activa.
  4. Estimular la mente (lectura, pasatiempos, nuevos aprendizajes…)
  5. Controlar los factores de riesgo cardiovascular.
  6. Tratar correctamente las depresiones.

 

El Alzheimer en cifras

 

Según el Informe Mundial sobre la Demencia 2015: El Impacto Global de la Demencia: Un análisis sobre prevalencia, incidencia, coste y tendencias, elaborado por la Alzheimer’s Disease International (ADI) con el apoyo de Bupa -matriz internacional de Sanitas-, en la actualidad alrededor de 46,8 millones de personas en el mundo viven con demencia, y se estima que los números casi se duplicarán cada 20 años, y alcanzarán los 74,7 millones en 2030 y los 131,5 millones en 2050. Actualmente, hay más de 9,9 millones de nuevos casos de demencia cada año en el mundo, lo que supone un nuevo caso cada 3,2 segundos. Se estima que solamente en España hay 1.200.000 personas que padecen la enfermedad.

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Fuente y fotografía: Hola