SEIS PAÍSES SON RESPONSABLES DEL 60% DEL PLÁSTICO DEL OCÉANO

Todos sabemos que el plástico oceánico es un problema importante, pero los informes recientes señalan a cinco países asiáticos como responsables de entre el 55 y el 60 por ciento del plástico que termina en el océano: China, Indonesia, Vietnam, Tailandia y Filipinas.

El plástico se encuentra de manera ubicua en el medio ambiente. Es ampliamente utilizado en muchos productos y tienen muchas formulaciones. La sencilla bolsa de plástico es un excelente ejemplo de la manera en que un objeto utilitario puede convertirse en un riesgo ambiental. Cada año se utilizan más de 500 mil millones de bolsas de plástico, pero muchas se desechan de manera inadecuada y terminan como basura marina. Los desechos de plástico constituyen uno de los componentes principales de la basura marina, los cuales se degradan en microcontaminantes, ensucian las playas en las zonas costeras e ingresan a las cadenas alimenticias, donde son consumidos por la fauna marina, como tortugas y aves marinas, debilitándolas o matándolas al afectar su digestión, respiración y reproducción, y también por el hombre.

 

Las cantidades abruman, a nivel global se estima que 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos del mundo cada año, gran parte de esa basura oceánica termina en el Pacífico formando la denominada Isla de la Basura.

 

La solución es la gestión adecuada, evitando las fugas o descargas de estos materiales; sin embargo, las tasas de reciclaje de plásticos y su reúso varían enormemente, desde más del 80% en algunos países de la UE hasta solo un pequeño porcentaje en muchos países en vías de desarrollo.

Algunas propuestas didácticas

Se han puesto sobre el tapete numerosas soluciones sobre cómo limpiar este plástico, hasta ahora ninguna ha dado con la clave para frenar el flujo de plástico que termina en el océano cada año. Para que una verdadera limpieza se lleve a cabo, hay que detener el flujo en origen, así como limpiar la ingente cantidad de plástico acumulado, una tarea a todas luces hercúlea.

 

El descubrimiento de las fuentes de los plásticos es un paso importante en la prevención. El informe Frenando la corriente publicado por Ocean Conservancy ha dado un primer paso en este sentido, y ha trazado estrategias para detener este flujo.

 

Aunque el informe se describen muchas fuentes y causas de los desechos plásticos, el hallazgo más sorprendente es que los cinco países mencionados anteriormente son responsables de una gran parte del problema. Si bien históricamente estas naciones no han sido grandes consumidores de plástico en comparación con los países occidentales, el uso de plástico ha crecido constantemente a medida que se ha desarrollado su economía. Sin embargo la conciencia de la necesidad de reutilizar o reciclar plástico de forma adecuada, no ha venido de la mano con este desarrollo. Las infraestructuras necesarias no están creadas y los sistemas de recogida existentes no están funcionando correctamente.

 

Otro dato interesante, que no sorprendente, es que el plástico de bajo valor es más probable que se tire a la basura, y termine en el océano. Esto apunta a la utilidad de añadir una tasa a los productos de plástico, que se reintegraría, cuando el producto utilizado se entregue en un sistema de recogida. Los incentivos monetarios funcionan.

 

El informe sugiere  otras estrategias que podrían reducir la cantidad de plástico nuevo que entra en nuestros océanos cada año hasta en un 65 por ciento:

 

Asegurar que los sistemas de recogida y recilaje no tengan “fugas”; es decir, que sean fáciles de encontrar y utilizar (para disuadir el vertido ilegal de basura de plástico) y poner medidas para que accidentalmente no se produzcan vertidos en las vías fluviales cercanas. Los vertederos abiertos son ejemplos de sistemas de recogida potencialmente peligrosos por sus posibles fugas a medios fluviales o subterráneos.

 

Poner los sistemas de recogida de residuos en lugares adecuados para garantizar que los residuos de plástico se recoge y no se tiran.

 

Reciclaje residuos plásticos y upcycling, ya sea para su uso original o parecido, o transformando los residuos plásticos en otros subproductos más valiosos para aumentar los incentivos monetarios y avlor de mercado (Upcycling). Un ejemplo de esto último son los programas de conversión de plástico a combustible.

 

Si bien el informe es didáctico, está claro que el problema del plástico oceánico tiene solución si las inversiones, tanto nacionales como internacionales, se hacen para garantizar que estas y otras iniciativas necesarias se pongan en marcha en los países en desarrollo para proteger el medio ambiente marino.

 

Fuente y fotografía:  Green Planet / Jorge Escudero