Sombreros que se sacan mordisco a mordisco

Uno de los ensayos de tocados comestibles previos al taller. EFE/CEDIDA

La Central de Diseño de Matadero Madrid pondrá los sombreros sobre el plato y la comida sobre los sombreros en un taller en el que gastronomía y diseño se aunarán para construir con flores, algas y frutas complementos que se podrán llevar tanto en la cabeza como en el estómago.

El taller de gastronomía y diseño,”Sombreros comestibles”, impartido por las artesanas del tocado Mabel Sanz y Fátima de Burnay, dedicará este sábado tres horas a explorar las técnicas de creación culinaria para elaborar sombreros, dulces y salados, con elementos que se pueden encontrar en cualquier cocina.

 

Las sombrereras en su bar de Malasaña. EFE/Lara Barreiro
Las sombrereras en su bar de Malasaña. EFE/Lara Barreiro

“Es imposible que en las creaciones todo se pueda comer” porque en las técnicas y materiales de sombrerería “nada es comestible” aclara Mabel Sanz, Premio Nacional de Artesanía 2014, a Efe Estilo. Por ello, y para que la comida no acabe desparramándose por la cabeza de los participantes, además de alimentos tendrán que utilizar hilos y cintas.

 

Surrealismo gastronómico

Para la base del tocado se emplearán cestas de pan y cartón de huevos. “Hemos estado decidiendo como van a ser las piezas”, dicen las diseñadoras, que han hecho alguna prueba previa pero dejarán gran parte del resultado final en manos de la improvisación.”Podemos planear muchas cosas, pero al final todo depende de como se comporten los materiales”, señala De Burnay.

 

El objetivo del experimento, enmarcado dentro del Gastrofestival que se celebra como complemento a la cumbre internacional Madrid Fusión, busca complementar el diseño y la gastronomía para crear coloristas tocados que se podrán llevar lucir y comer.

Como inspiración, las artesanas del sombrero mencionan las experiencias de la artista del surrealismo Maruja Mallo y sus “tocados de algas” o los sombreros que Salvador Dalí confeccionaba con pan.

 

Entre los tocados que proyectan realizar confeccionarán uno con los tradicionales huevos rellenos de atún, utilizando como base para asentar el menú y fijarlo a la cabeza el cartón de huevos.

 

En el taller también se utilizarán algas y flores, que compartirán plato con frutas, verduras y quesos. “La idea es dar a conocer los ingredientes comestibles” señala De Burnay, quien también apunta que “las algas las conoce más gente, pero pocos saben que algunas flores se pueden comer”.

 

Una pasarela culinaria

El taller se dividirá en tres partes. En la primera parte las sombrereras ayudarán a los participantes en la confección de algunos modelos fijados de antemano. Se aprovechará el momento para instruir a los asistentes sobre el uso en la gastronomía de algas y flores comestibles, que también se podrán degustar con maridajes de vermouth y vino.

 

Una vez confeccionados los saciantes tocados, los participantes harán un pase de modelos de las creaciones y una sesión fotográfica. “La idea es lucirlo después en la cabeza, pero ya veremos si eso es posible”, declara Sanz, esperando que no quede algo “churretoso e imposible”.

 

Con los sombreros realizados también se prepararán algunos platos que serán degustados por los participantes, por lo que además de las gamas cromáticas no se descuidará la armonía de sabores. “Lo divertido es comerlo después ,aunque esperamos que no haya juzgado”, bromean las artesanas sombrereras.

 

El taller de sombreros comestibles es un reto lúdico propuesto a Sanz y De Burnay por Pedro Feduchi, director del Dimad (Asociación Diseñadores de Madrid), a propósito de la incursión de las artesanas en el mundo de la hostelería.

 

Entre sombreros y copas

Las dos sombrereras comparten desde hace siete meses un proyecto gastronómico en el madrileño barrio de Malasaña, el Hat-Bar que, además de copas, tentempiés, conciertos y música de piano en directo, añade a la ecuación la pasión que ambas comparten, los sombreros.

 

“Al principio pensábamos en multar a quien no viniese con la cabeza cubierta o recompensar a quien lo hiciese”, bromea Sanz, “pero al final los sombreros solo los llevamos nosotras y las paredes”.

 

El proyecto de los sombreros es también “la primera vez” que ambas artesanas trabajan juntas “fuera del bar”, destaca Sanz, quien ha sacrificado parte de su taller artesanal, donde elabora creaciones para diseñadores como Jesús del Pozo, David Delfín o Lorenzo Caprile, para emplearlo en la aventura hostelera.

 

“En los tiempos que corren se hacía imposible mantener un taller de sombreros tan grande”, concluye la experimentada artesana.

Fuente y fotografía: EFE