Tu cuerpo te avisa… ¿lo escuchas?

Pelo débil, uñas quebradizas, piel cetrina… Son señales que tu organismo envía para decirte que algo no va bien. Aprende a detectarlas para que puedas ponerles solución.

Un buen día te das cuenta de que tu piel se irrita con facilidad, de que está demasiado seca. O de que se te cae el pelo muchísimo (y aún no estamos en otoño). O de que tienes los ojos hinchados por las mañanas. No parecen síntomas graves y, sin embargo, tienen importancia.

 

Se tratan de avisos de tu organismo, que trata de decirte que tu salud no está pasando por su mejor momento. Puede que la causa sea una enfermedad que aún no haya dado la cara, o simplemente un aviso de que debes empezar a comer más sano. El caso es que es tu cuerpo te está pidiendo que le prestes atención. Pero, ¿cuáles son las señales que te envía?

 

Aquí tienes algunas pistas que te ayudarán a aprender a escucharlo. Si te identificas con alguna de las situaciones que te contamos, no lo dejes pasar y pide cita con tu médico.

 

Mi piel está seca, irritada… ¡me pica!: incluye en tu dieta más ácidos grasos omega 3.

Si la piel se está convirtiendo en tu peor enemiga, está seca, irritada y tienes picores, podrías estar ante uno de los signos que te envía tu cuerpo para decirte que deberías comer mejor. “Uno de los estados carenciales de la dieta que se refleja en la salud de la piel es la falta de ácidos grasos omega 3. Si no tomamos los suficientes, la piel puede descamarse”, expone la doctora Irene Bretón, del grupo de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

 

Para remediarlo, toma mayor cantidad de pescados azules, como salmón, sardinas o boquerones, que son muy ricos en Omega 3, y también frutos secos como las nueces o las almendras. Pero la piel se rebela también cuando son otros los nutrientes que faltan en la dieta. Un déficit de zinc también provoca dermatitis, sequedad o irritaciones. El zinc se encuentra, entre otros, en alimentos de origen vegetal, como la calabaza o el germen de trigo.

 

“De igual forma, las carencias vitamínicas también se manifiestan en nuestra dermis. Si no tomamos suficiente vitamina A (que encontramos en carnes, leche, huevos, hígado, etc.), puede volverse seca, rugosa. Si nos falta vitamina C (en las frutas y verduras), puede que tengamos tendencia a que nos salgan pequeños hematomas. Y la carencia de vitamina B2 o riboflavina (disponible en los huevos y en la leche) puede provocar pequeñas heridas en las comisuras de la boca. Además, el consumo excesivo de alcohol favorece la carencia de cualquier nutriente y agrava las consecuencias de su falta”, concluye la doctora Bretón.

 

Me estoy poniendo amarilla: presta atención a tu hígado

El tono amarillento de la piel o del blanco de los ojos se conoce como ictericia y es síntoma de un trastorno en el hígado o en su sistema de drenaje. “El motivo más habitual es la hepatitis. También puede ser por una obstrucción de la vía biliar por una piedra, más frecuente en personas de edad avanzada. Si es una hepatitis, es normal tener dolor en la parte alta y derecha del abdomen, fiebre y oscurecimiento de la orina”, dice el dr. Emilio Casariego, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna.

 

Si adviertes estos síntomas, acude al médico. Y para prevenir problemas, lleva una vida sana, mantén una dieta equilibrada y evita las grasas y el alcohol.

 

¡Las uñas se me astillan!: puede que te falten vitaminas

“Una dieta pobre o desequilibrada también se refleja en las uñas, que son muy sensibles a la carencia de vitaminas. Todos los grupos de alimentos han de estar representados en su justa medida en la dieta, que ha de ser lo más variada posible”, asegura la dra. Bretón.

 

Por otra parte, unas uñas con estrías pueden reflejar una enfermedad de la glándula tiroidea. Cuando el tiroides segrega demasiada hormona (hipertiroidismo), pueden aparecer alteraciones en las uñas. Por eso, hay que estar alerta ante otros posibles síntomas (pérdida de apetito, aumento o disminución injustificada de peso o cansancio intenso) y acudir al médico. En cualquier caso, conviene hidratar las uñas para mejorar su aspecto y su salud.

 

Tengo los ojos hinchados: ¿Cómo está tu corazón?

La mala circulación y la retención de líquidos, asociadas a un problema cardiovascular, son las causas probables. “Si te levantas con los párpados hinchados, aunque el problema desaparezca a lo largo del día, es conveniente ir al médico, ya que puede ser signo de insuficiencia cardíaca o renal”, dice el dr. Casariego. También los problemas de tiroides pueden manifestarse con hinchazón en los ojos.

Mi pelo se rompe y se cae: ¿Comes cómo deberías?

Quizás estés estresada o hayas descuidado tu alimentación “El cabello muestra nuestro estado de salud. Si tenemos carencia de algunos nutrientes, estará débil, con un aspecto apagado y tendencia a caerse. Esto es más evidente en adolescentes, personas mayores o embarazadas”, explica la dra. Irene Bretón.

 

Una carencia muy habitual es la falta de hierro, que afecta en gran medida a mujeres en edad fértil. Las carnes y las legumbres son una fuente de hierro, aunque estas últimas de un tipo que se asimila peor, comenta la doctora. El médico puede recetar un tratamiento adicional.

 

Tengo tics en los párpados: tus reservas de magnesio pueden estar bajo mínimos.

El magnesio contribuye a que los músculos y nervios funcionen correctamente, participa en la salud de los huesos y ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre. Su carencia provoca calambres que se pueden manifestar en tics. Para prevenirlo, no hay que descuidar la ingesta de cereales, legumbres y frutos secos. Además, hay otras enfermedades que afectan a los niveles de magnesio, como el alcoholismo o la diabetes no controlada, concluye la dra. Bretón..

 

Fuente y fotografía: Mujer Hoy