La cuarta noche del festival tuvo un sentido homenaje al músico argentino.

Al comenzar la noche, el escenario se llenó de la presencia de Gustavo Cerati, fallecido hace ya 5 meses. El festival le dedicó un sencillo pero potente homenaje, y su compatriota, Pedro Aznar, fue el encargado de cantar Zona de promesas en un dueto virtual con Cerati. Miles de globos volando hacia el cielo cerraron el recuerdo a uno de los ícono del rock latinoamericano.

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Pero ese fue solo el inicio de lo que sería una velada de argentinos. Vicentico llegó por segunda vez al escenario de la Quinta Vergara para presentar temas de su carrera como solista y de su banda, Los Fabulosos Cadillacs.

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Aunque en su show interpretó versiones más lentas de sus temas conocidos, lejos de los ritmos pachangueros que se le han conocido, el público lo siguió con cariño. Él respondió con su habitual estilo relajado, cercano y en constante diálogo con la audiencia. Al final se llevó las dos gaviotas.

León Murillo fue el encargado de hacer reír a la Quinta Vergara, y lo logró, gracias a su stand-up cargado de crítica social y política. Un estilo marcadamente diferente al de los otros días, pero que se ganó el respeto del público y las dos gaviotas.

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Bien pasada la medianoche, Aznar regresó al escenario, esta vez para presentar su show personal. Como parte de la gira A la carta, el ex Serú Girán cantó únicamente canciones que habían sido elegidas por sus propios fanáticos para ser parte del tour.

 

Tal vez por eso, y por el ambiente especialmente emotivo que se dio a lo largo de la noche, Aznar caló hondo en el público de las graderías, quienes corearon con especial corazón clásicos como La cigarra, A primera vista y Deja la vida volar. Un encuentro necesario con un pequeño resumen de sus más de 30 años de sólida carrera. Gaviota de plata y de oro para él.

A eso de las 2 y media de la mañana saltó al escenario el ritmo suave de la banda puertorriqueña Cultura Profética, quienes traían de regreso el reggae al Festival de Viña, (ausente desde 2001).

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Los boricuas tenían un público fiel que no se movió de sus asientos hasta el final de su show de casi dos horas, (y que se extendió más allá del cierre de la transmisión televisiva). Ellos respondieron con carisma, dominio total del escenario y éxitos que la Quinta Vergara cantó a todo pulmón. Rimas pa’ seducir, Ritmo que pesa y Saca, prende y sorprende fueron los karaokes más potentes y los responsables de que se llevaran las dos gaviotas.

 

Fuente y fotografía: Eonline